lunes, 30 de julio de 2012

Por los 5 en San Joaquín Viernes 3 de agosto





CON CARIÑO POR CUBA Y LOS 5











GOLPISTAS PARAGUAYOS Y HEREDEROS DE PINOCHET CONFABULADOS





GOLPISTAS PARAGUAYOS Y HEREDEROS DE PINOCHET  CONFABULADOS


COMBOL denuncia a la opinión pública las maniobras que la derecha oligárquica de Paraguay y Chile están poniendo en marcha para lavar la cara a los oligarcas que aplicaron un golpe  blando al presidente  Fernando Lugo electo democráticamente y que fue rechazado  transversalmente por la  comunidad internacional  aplicando entre otras medidas la marginación del MERCOSUR  y UNASUR  al gobierno de facto intertanto no se realicen elecciones  democráticas y transparentes que repongan   y legitimen la soberanía  popular amagada.

La UDI  gestiona en la Cámara de Diputados un proyecto de acuerdo, Nº 680, presentado en sesión 48º del 3 de julio  patrocinado por  8  de sus diputados,- generados por el sistema binominal.-  solicitando “… a S.E. el Presidente de la Republica que manifieste su rechazo a la incorporación de Venezuela al Mercado Común del Sur “ , fundando la insólita demanda en “ el escaso compromiso con la democracia, las restricciones a la libertad de prensa, el exorbitante poder de sus autoridades, , el escaso contrapeso político de su oposición, etc.. Se lamentan en otro acápite de las contradicciones entre los dignatarios por haber suspendido a  Paraguay de su participación en el MERCOSUR  luego del juicio express practicado en el parlamento.

Lo paradojal de esta  iniciativa es que quienes  propician esta maniobra hablen de derechos humanos y democracia cuando  su partido la UDI  fue soporte esencial de la dictadura fascista de Pinochet y hoy mantienen su legado institucional ,político y económico vigente , a más de que han propiciado políticas en contra de la integración  marginándose  en 1976 de la  Comunidad Andina de Naciones ,CAN  y restringiendo la participación de Chile a un protocolo de adhesión  al MERCOSUR  mediante un acuerdo de complementación económica en 1996. Como anillo al dedo se puede  aplicar el refrán: aunque en plural “Los perros del hortelano, no comen ni dejan comer”.

Paralelamente  el senador Jovino Novoa   en Paraguay en representación de la Unión de Partidos Latinoamericanos UPLA, aparato de la derecha internacional, expresa su solidaridad con los golpistas y denuncia una campaña de “ desprestigio”,   fraguando el viaje de  un grupo de parlamentarios paraguayos a Chile todos los cuales avalaron el vergonzoso golpe en contra del presidente  Lugo, vienen :Miguel Carrizosa, Oscar Silvero, Miguel Saguier , Efraín Alegre, Rogelio Benítez y Mario Cano Yegros, representantes de las diversas fracciones de la derecha y oligarquía paraguaya ,en el caso de Miguel Carrizosa figura muy cercana a la Embajada de EE.UU. y Efraín Alegre potencial candidato  presidencial., el objetivo es contactarse con la derecha chilena y “ revertir la propaganda política del eje bolivariano” sobre el juicio político que origino el cambio del presidente y lo que se ha “ vendido como un golpe “.  (sic)

Llamamos a  las diversas organizaciones  sociales, a los partidos políticos, a todos los demócratas a ratificar su rechazo  al golpe de nuevo cuño aplicado en Paraguay que junto con reponer a la oligarquía en el gobierno abre camino a las políticas del imperialismo para amagar los procesos liberadores del continente y abortar el proceso de integración  de nuestros pueblos  Convocamos a estar alertas  para manifestar el repudio a estas maniobras.

P/ COMITÉ BOLIVARIANO DE SOLIDARIDAD CON VENEZUELA

Ivan Muñoz R.
Santiago, 30 de julio 2012.

Esbozo del surgimiento del capitalismo y de la clase obrera en Chile








Esbozo del surgimiento del capitalismo y de la clase obrera en Chile



El presente trabajo, realizado por un grupo interdisciplinario de militantes comunistas, se ha concebido como un esbozo de las categorías fundamentales de la Economía Política de Marx y una introducción, a partir de dichas categorías, a un análisis del proceso de clases que origina el surgimiento del capitalismo y de la clase asalariada en Chile.

Con el propósito de contribuir al estudio de las herramientas marxistas y de su significación como premisas de la interpretación de la génesis y desarrollo del régimen capitalista en nuestro país, se exponen, en atención a ese desarrollo, las categorías que Marx elaboró en sus principales obras económicas, entre ellas Grundrisse, Teorías sobre la Plusvalía y El Capital. La labor de Hernán Ramírez Necochea, de Fernando Ortiz y otros historiadores, encuentra en estas páginas una revalorización en su común denominador, el marxismo, en constante desarrollo y creación, como también la apertura a diálogos con la incesante vertiente de investigadores nacionales y extranjeros a quienes la historia del Partido Comunista de Chile les ofrece una valiosa perspectiva para superar el monopolio de la «historia oficial».

Para el Partido Comunista de Chile, que ha jugado un rol protagónico en las luchas populares por las transformaciones políticas y sociales durante los últimos cien años, una profundización del análisis de esa experiencia práctica y teórica se convierte en un asunto indispensable para enfrentar los desafíos planteados por la actualidad.

El debate de nuestros días se ha caracterizado por la necesidad de asimilar las nuevas manifestaciones de la lucha de clases, cuando no por la polémica acerca de la interpretación de estos fenómenos que la izquierda sostuvo durante el siglo XX; de la relación actual de los movimientos sociales con la política así como de la crisis de las instituciones producto de las contradicciones del capitalismo en su fase neoliberal; o acerca de la definición del sujeto de las transformaciones políticas y sociales para este nuevo tiempo.

La proliferación de reflexiones ante los fenómenos mencionados plantea frecuentes referencias al marxismo y deriva en diversas visiones acerca del método de interpretación del régimen capitalista.

La presente investigación apunta a evidenciar que la interpretación a partir de la concepción marxista de la historia implica la comprensión de sus categorías, cuya articulación representa el punto de partida del estudio histórico en el que se realiza la dialéctica materialista en cuanto tal. Las categorías son expresiones de relaciones reales comunes a todas las sociedades y la labor del método estriba en cómo esas relaciones reales se desarrollan concretamente en un lugar y tiempo determinados. No obstante, la disociación entre concepción y método de la que el marxismo ha sido objeto en las últimas décadas, ha dado pie a sostener que la concepción comunista del ser humano es independiente de la Economía Política, a oponer al «joven Marx» contra «el viejo Marx», o a aislar ciertos elementos en una esfera disciplinaria en la pretensión de que el sustrato teórico del valor, por ejemplo, es autónomo de otros elementos, como las clases, la propiedad o el Estado.

Desde estas ópticas se ha asumido la categoría de capital como un problema anexo a la formación histórica de la clase capitalista, presumiendo tácita o explícitamente que la historia de los banqueros, por citar un caso, puede explicarse sin que el investigador se haya preguntado por qué existen los bancos. En este mismo sentido se ha reducido la categoría de trabajo asalariado a una mera abstracción teórica y, por tanto, prescindible para quien indague los distintos momentos de la clase obrera.

Más allá de establecer un juicio sobre tales visiones, la finalidad que ha orientado este trabajo es la de incentivar el estudio y el debate a partir de los presupuestos que expresamente el propio Marx elaboró en torno a la conformación de las clases sociales y a las contradicciones del régimen capitalista, cuyas peculiaridades en Chile esta investigación se propone indicar en sus caracteres elementales, aspirando a contribuir a la tarea que nuestro Partido desarrolla en respuesta al desafío que demandan cien años de existencia.

Comisión Nacional de Cultura
Partido Comunista de Chile.

Adquiéralo en Librería Mi Opción. Avenida Vicuña Mackena 31, Santiago. RM.


La importancia de la teoría política





La importancia de la teoría política



En una época en que la mayoría de las colectividades partidarias privilegian las luces de los acontecimientos mediáticos y en que los políticos ponen todas sus fichas en la popularidad televisiva, la revista Principios, que acaba de editar un número que coincide con el centenario del PC, ratifica la fuerza y la madurez ideológica del partido de Recabarren.

Fernando Barraza

La supervivencia en el tiempo y la lucidez de los artículos de la revista Principios, cuyo último número circula en estos días, es una buena respuesta para la pregunta que se hace Guillermo Teillier en el editorial de la publicación: “¿Cómo es posible que después de tantas vicisitudes, de persecuciones, de distintas formas de exclusión, de intentos de exterminio, después del derrumbe del socialismo soviético y de la proclamación del pretendido fin de las ideologías, este partido logre, no sólo sobrevivir, sino reinstalarse en Chile como un actor político relevante?”

No son muchas las colectividades nacionales, algunas bastante provistas de recursos materiales, que cuentan con una publicación seria y consistente, como es el caso de Principios, todo un clásico en el estudio y la reflexión sobre la historia política chilena.

Tanto para quienes quieran reforzar su marco teórico marxista, como para los detractores de esas teorías, Principios constituye un referente obligado, y es un aporte considerable al debate de ideas y a la polémica sobre problemas de fondo del acontecer político y social del país.

Por eso, Principios reinvindica la presencia del PC chileno en la palestra política y es un buen argumento para quienes no se explican que la fuerza de esa colectividad se mantenga, a cien años de su fundación por Luis Emilio Recabarren.

El propio presidente del partido, el diputado Guillermo Teillier, despeja esa incógnita: “La respuesta está en el carácter del partido, que nació como una necesidad de los trabajadores de representarse a sí mismos para defenderse y luchar por sus derechos. No es un mero partido instrumental para enfrentar los procesos electorales: es un partido de clase que propugna la transformación social en bien de la mayoría, que se nutre de la cultura popular para convertirla en acción política y lucha social”.

Teillier tiene razón. Se podrá discrepar de las estrategias puntuales del Partido Comunista o incluso estar en desacuerdo con sus principios básicos, pero nadie puede dudar de la honestidad y la convicción profunda de sus militantes, sinceramente empeñados en un inclaudicable accionar al servicio de la justicia, la libertad y los derechos del pueblo.

Analizando el número de Principios

Como es habitual, la edición de junio de la revista del PC, en sus 68 páginas, incluye documentos, análisis y comentarios sobre los fenómenos políticos y sociales que remecen a la sociedad chilena. En el Editorial, el presidente del partido formula una interesante y profunda mirada sobre la evolución de la colectividad y su aporte a la historia contemporánea de nuestro país, desde la perspectiva del primer centenario.

Entre los documentos, se reproduce el Informe de la Primera Conferencia nacional del Partido Comunista, que se celebrara los días 20, 21 y 22 de abril de este año, en que se pasa revista a los acontecimientos nacionales y al contexto internacional del último tiempo, se intenta un diagnóstico y se formula una propuesta para construir camino hacia un gobierno de nuevo tipo.

El fenómeno de la educación, clave en el devenir político y social chileno, a partir del macizo movimiento social que en los últimos años lo ha puesto sobre el tapete, es el plato de fondo en este número de la revista. El profesor, analista y dirigente gremial Guillermo Scherping aporta un lúcido texto: “Educación: Evaluación estandarizada, Caballo de Troya de la Privatización”.

Por otra parte, el sociólogo Daniel Núñez, secretario general de la Universidad Arcis, enfoca de preferencia el potencial democratizador de la lucha por la educación y su ruptura con el orden neoliberal que predomina en el país, en su artículo “Proyecciones políticas del Movimiento Social por la Educación”.

El sumario del actual número de Principìos se completa rescatando un texto de Gladys Marín, la recordada y querida presidenta del Partido Comunista, que mantiene su pertinencia y su vigencia. Se trata de una intervención suya en la conferencia que se realizó en Porto Alegre, Brasil, entre el 25 y el 28 de enero del 2003.

El tema sigue siendo apasionante y da lugar a encendidas polémicas, lo que demuestra la lucidez premonitoria de Gladys: “Diferencias y tensiones entre movimientos sociales, partidos políticos e instituciones políticas: ¿Cómo lidiar con ello para alcanzar una democracia participativa?”

Esta rápida mirada a los contenidos de la publicación en su número de junio, demuestra que la revista Principios satisface plenamente muchos paladares ideológicos y sólo cabe desearle que persevere en su larga y fructífera trayectoria.

Leer: Principios

domingo, 29 de julio de 2012

viernes, 27 de julio de 2012

Familiares recibieron restos de militantes del PC asesinados hace 36 años







Familiares recibieron restos de militantes del PC asesinados hace 36 años



Santiago 27 Julio 2012.- Familiares de tres dirigentes del PC asesinados por la dictadura recibieron hoy sus restos e informaron sobre el velatorio que se desarrolla en Michoacán de Los Guindos y mañana sábado sus funerales en el Memorial del Detenido Desaparecidos del Cementerio General.

Hasta la casa-museo de Delia del Carril llegaron, entre otras personalidades, Guillermo Teillier, Karol Cariola, Jaime Gajardo, Bárbara Figueroa, Cristian Cuevas, Daniel Jadue, Ana Gonzalez, María Eugenia Puelma, Lorena Pizarro para saludar a los respectivos deudos de Fernando Ortiz, Horacio Cepeda y Lincoyán Berríos.

Bárbara, hija de Horacio Cepeda, dio lectura de un comunicado que firman las tres familias:

“Concluye una larga espera que como familia hemos vivido desde diciembre de 1976, fecha en que Fernando Ortiz, Horacio Cepeda, Lincoyán Berríos y otros ocho compañeros militantes del Partido Comunista; Armando Portilla, Fernando Navarro, Luis Lazo, Reinalda Pereira, Waldo Pizarro, Héctor Veliz, Lisandro Cruz y Edgar Pinto; dos compañeros del MIR, Santiago Araya y Carlos Duran, fueron detenidos y hechos desaparecer por agentes de la DINA. Hoy sabemos que fueron llevados al cuartel de calle Simón Bolívar donde fueron asesinados.

“Tras años de investigación los restos de nuestros familiares han sido identificados y hoy nos aprontamos a darles sepultura, queremos  compartir este momento tan significativo con quienes los conocieron en sus distintas etapas de la vida, quienes les abrieron las puertas de la clandestinidad, los compañeros de partido y todos los amigos y amigas que nos han acompañado a lo largo de estos casi treinta y seis años en la búsqueda de la verdad y la exigencia de justicia.

“La detención de nuestros familiares miembros de la dirección del PC, pareciera ser la culminación de la política de exterminio en contra del partido, que comenzó a fines de 1975 y termino a inicios de 1976, conducida por la DINA. Noventa militantes fueron detenidos y hechos desaparecer, la mayoría de ellos integrantes de las comisiones nacionales y de las dirección del partido.

“A partir de las detenciones comenzamos un largo peregrinar que ya habían recorrido otros familiares: postas, hospitales, comisarías, cementerios,  morgues y sin ningún resultado. Los recursos de amparo que presentamos fueron infructuosos.

“Conseguimos que la Corte Suprema, en febrero de 1977, nombrara a Álvaro Huancaíno como ministro en visita, sin embargo, él cerro el sumario, ya que la información  emanada de los organismos sociales establecía que nuestros familiares se habían ido a Argentina por el paso Los Libertadores.

“Los primeros avances en la investigación los vemos solo cuando asume el ministro Carlos Cerda, quien logra establecer la falsedad de los documentos  sobre el lado argentino. El ministro Cerda se ve comprometido con no dejar impune los hechos cometidos con nuestros familiares, fue reemplazado por el juez Manuel Celedonio, quien aplicó la amnistía y sobreseyó definitivamente la causa. Sobreseimiento que fue confirmado por la Corte Suprema en 1979.

“Tras once años de lucha y búsqueda de nueva información, en el contexto de la Mesa de Diálogo del año 2000, lograríamos obtener de las fuerzas armadas, nuevos antecedentes sobre el paradero de seis de nuestros familiares: Lincoyán Berríos, Horacio Cepeda, Fernando Navarro, Fernando Ortiz, Héctor Veliz y Luis Lazo Santander. Todos ellos habían sido arrojados a un foso de la mina Los Bronces en la cuesta Barriga.

“Durante dos meses se buscaron sus restos en esta mina, se encontraron cerca de 200 pequeñas osamentas, ya que se había producido en el años 1979 la exhumación de restos por parte de la CNI. Las osamentas encontradas no lograron ser identificadas hasta el mes de julio del 2012 y es en ese proceso que logramos reconocer a nuestros familiares.

“En julio del 2002 logramos interponer una nueva querella criminal, la que fue tramitada por diversos jueces, pero solo en el año 2007 -cuando nuestra causa es asumida por el ministro Víctor  Montillo- quien investiga el caso calle Conferencia y que descubriera el paso de nuestros familiares y varios detenidos en diciembre del 1976 por el cuartel Simón Bolívar.

“El cuartel Simón Bolivar fue un lugar de exterminio, porque ninguno de los detenidos que pasaron por este recinto salió con vida. Los métodos aquí utilizados develan el horror con el que actuaron los agentes de la dictadura de Pinochet. El mismo Víctor Montillo falleció a fines de marzo del 2011 y en la actualidad la causa permanece en estado de sumario y es tarea ahora del ministro Miguel Vásquez hacer justicia condenando a los asesinos y torturadores con penas que sean acordes a los horrendos crímenes cometidos por ellos.

“Hoy, aunque tenemos sentimientos de profundo dolor, podemos decir que hemos sido mas tenaces que los agentes represores y no cesaremos hasta obtener la condena de estos asesinos. Seguiremos luchando por la vida, porque esto hemos sido, luchadoras y luchadores por la vida, todas nosotras y nosotros, nuestras hijas e hijos, nuestros nietos y nietas, pese al dolor y la ausencia hemos optado por la vida, hoy estamos aquí para dar sepultura a los pequeños fragmentos de las osamentas encontradas que corresponden a nuestros familiares Fernando Ortiz, Horacio Cepeda, Lincoyán Berríos.

“Han transcurrido 36 años de su detención y desaparición, 36 años de lucha constante en la búsqueda de la verdad y exigencia de la justicia, 36 años por mantener la memoria histórica de nuestro país, para que los horrores y violaciones a los DDHH cometidos durante la dictadura militar no sean jamás olvidados y no vuelvan a repetirse. Todos quienes nos han acompañado durante estos años, también han optado por la vida y la solidaridad, hemos sentido su cariño y amor durante este largo tiempo y les damos las gracias por ello”.

María Estela Ortiz

La hija del historiador Fernando Ortiz –viuda de José Manuel Parada, también asesinado por la dictadura- declaró:

“Es un proceso bastante extraño el que uno vive cuando se reconocen pequeños fragmentos. Al fin mi padre, Horacio, Lincoyán y Ángel Guerrero -que fue llevado a su casa esta mañana-  acuden al lugar donde deberían haber estado siempre. Creo que la dignidad de estos hombres y los otros detenidos desaparecidos y ejecutados políticos, es algo de lo que nos tenemos que enorgullecer todos quienes hemos abrazado la libertad, la justicia y la democracia, creo que a quienes estamos enterrando hoy día son una muestra del horror de una maldad infinita, de cómo pudieron ensañarse usando todos los mecanismos del Estado, usando la plata de todos los chilenos contra chilenos, que lo único que querían era terminar con la dictadura y avanzar en la construcción de un país diferente.

El problema hoy día lo tienen ellos, pero no sólo los agentes de seguridad que fueron responsables de estas detenciones, torturas y asesinatos, sino también los civiles que se esconden y que no son capaces de dar la cara y asumir la responsabilidad. Los responsables intelectuales del terrorismo de Estado, del golpe militar, quienes hoy día son capaces de ir al Caupolicán a rendir un homenaje a Pinochet. Hace tres días, avergüenza a nuestro país, diciendo que no se arrepiente y que volvería a hacer lo mismo, el general Matthei.

Yo creo que eso nos muestra el largo camino que nos queda por recorrer para demostrar primero, como dijeron en Naciones Unidas, que es mentira que ellos no existían, ellos existieron;  que era mentira que ellos estuvieron detenidos, los detuvieron; que es mentira que a ellos los tenían en algún recinto de seguridad y los tenían en un recinto de seguridad tan escondido que recién hace menos de 10 años pudimos saber dónde estuvieron, que quienes son dueños de la mentira, son los mismo que asesinaron y mintieron y que, desgraciadamente, hoy muchos de ellos están en diferentes cargos, ya sean en el ejecutivo, en el legislativo y todavía quedan en la Corte Suprema y Apelaciones, gente que no fue capaz de cumplir su rol como debiera haberlo cumplido.

Por lo tanto, agradecer a todos aquellos que nos han acompañado, a la Vicaria de la Solidaridad, a las compañeras de la Agrupación, a todos los organismos de DDHH que estuvieron con nosotros, a todos los que se atrevieron  a salir a la calle y a gritar, a todos aquellos que vamos a seguir caminando, porque es la única manera que este hecho no ocurra nunca mas ni aquí, ni en ningún otro lugar del mundo y que los civiles y responsables directos asuman su responsabilidad y digan donde están, donde dejaron los cuerpos de aquellos detenidos desaparecidos, que hasta el día de hoy aun no encontramos. Esa es una tarea pendiente de todos nosotros”, concluyó Estela Ortiz.


A LINCOYÁN BERRIOS




A LINCOYÁN BERRIOS



Viernes 27 de julio de 2012


Desde Guatemala, lejos en la geografía, pero con mi pensamiento siempre presente con mi pueblo, con mis compañeros y hoy con el recuerdo y presencia inolvidable del compañero Lincoyán Berríos, gran líder del movimiento sindical chileno y una víctima más de la siniestra dictadura de Pinochet.
Con Lincoyán trabajamos juntos, durante 10 años en la Municipalidad de Santiago, compartiendo también nuestra militancia en el Partido y las actividades sindicales en la Asociación Santiago y en el Provincial de Empleados Municipales.
Todos, los que tuvimos la oportunidad de conocer de cerca a Lincoyán,  aprendimos de él grandes lecciones y orientación en lo político, organizativo, además de sus cualidades humanas, compañerismo, amistad y su vibrante, clara y convincente oratoria; al mismo tiempo sus exigencias en nuestro trabajo que debía ser eficiente, oportuno, responsable y de calidad.





 

A Lincoyán

Y no pude tomar tu lugar
la noche negra de la patria,
con su terror, oscureció mi mirar
cambió mi brújula, mi sino
pero no mi modo de pensar;
nos dijimos “hasta pronto”
y eché andar.

Y hoy, no estás más
la bandera que tantas veces
alzamos juntos
naufragó en la tormenta
de la traición y la muerte.

Pero tengo tu vos
sonora y convincente,
tus ojos amorosos
tu sonrisa tierna
tu fuerza y tu vigor
que me entregaste
en la lucha
por un mundo mejor.



 
Cuando salí de Chile, nos dijimos “hasta pronto y buena suerte” hoy digo:

PROHIBIDO OLVIDAR!!!!!!
JUICIO Y CASTIGO A LOS CULPABLES!!!!!
LINCOYÁN PRESENTE Y HASTA SIEMPRE!!!!!!!

Tu compañera y amiga
Luz de Alborada Vargas Osorio






miércoles, 25 de julio de 2012

RECORDANDO A FERNANDO ORTIZ LETELIER



Fernando Ortiz Letelier



El Círculo  Virtual de Estudios Histórico-Políticos se adhiere a los homenajes a Fernando Ortiz, Horacio Cepeda y Lincoyán Berríos, tres heroicos compañeros que cayeron en la lucha contra la dictadura de Pinochet.

Lo hace entregando un trabajo que el historiador Iván Ljubetic Vargas escribió sobre su compañero y amigo Fernando Ortiz, sobre quien escribió  también un libro que, desgaciadamente, permanece inédito.

Carlota Espina

Editora





Los que han escrito la Historia del PC:


RECORDANDO A FERNANDO ORTIZ LETELIER

                                                                    
Iván Ljubetic Vargas

El 24 de junio de 1922, Talca era azotada por un fuerte temporal. Lluvia y viento. El río Maule, que corre al sur de la ciudad comenzaba a subir peligrosamente. La gente pasaba corriendo por las calles avisando la amenaza de inundación en algunos sectores más pobres.
Carlos Ortiz, al escuchar esas voces y, en vez de quedarse al lado de su esposa Estela, que ya iba a dar a luz, salió para ir a ayudar a los damnificados.
Los elementos de la naturaleza estaban desatados, cuando nació el hijo de Carlos y Estela. Le darán el nombre de Juan por indicar  ese onomástico el calendario católico. Era el hijo mayor.
Juan Fernando Ortiz Letelier llegó a la vida cuando el agua invadía los barrios pobres de Talca y cuando el mundo aún estaba estremecido por la Revolución Rusa ocurrida sólo hacía cinco años atrás.

SUS PRIMERAS ACCIONES POLÍTICAS

Tenía 13 años de edad cuando su familia se trasladó a Puerto Montt, pues al padre se le presentó la oportunidad de instalarse en esa austral ciudad con una tienda de géneros. Con ello las cosas mejoraron para la familia formada por los padres, Fernando y dos hermanas:  Marta y Eliana.
El muchacho no había cumplido los 16 años y  ya salía por los barrios modestos de la ciudad y le hablaba de la necesidad de votar por Pedro Aguirre Cerda.
En diciembre de 1939, luego de finalizar con excelentes calificaciones su Sexto Año de Humanidades, viajó a Santiago a rendir su prueba de bachillerato. Reprobó y volvió a Puerto Montt.

INGRESA  A  LAS  JJ CC

En marzo de 1940 rindió de nuevo el bachillerato y lo aprobó. Se matriculó en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, en el Departamento de  Historia de la Facultad de Filosofía y Educación.
A mediados de  1942, cuando cursaba el tercer año, debió viajar urgentemente a Puerto Montt. Su padre había fallecido y debió hacerse cargo de la tienda. Debió jugar el papel de jefe de hogar a la edad de 20 años.
La madre, poco a poco, se fue haciendo cargo de la tienda. Entonces Fernando buscó un trabajo extra. Logró que la directora del Liceo de Niñas le diera algunas clases de Historia.
En 1943 se incorporó a las Juventudes Comunistas. Fue en una reunión realizada en medio de un bosque en los alrededores de Puerto Montt.

DE NUEVO EN SANTIAGO

Fernando era un estudiante de escasos  recursos, que necesitaba buscar la manera de costear su estada en Santiago. Afortunadamente logró un puesto como inspector en el Internado Nacional Barros Arana, donde tenía alimentación y alojamiento.
Precisamente fue en esas condiciones que vi por primera vez a Fernando Ortiz en 1947. Yo cursaba sexto humanidades  en el Internado Nacional Barros Arana; él ejercía las funciones de Inspector o “serrucho” como los llamábamos.. Por entonces él era dirigente estudiantil y de las Juventudes Comunistas.  Había retornado a Santiago en agosto de 1945, después de haber permanecido tres años en Puerto Montt.
Santiago Cavieres, con quien fuimos compañeros de curso en el Barros Arana,  me contó que en 1946, cuando cursaba  el Quinto Humanidades, estando haciendo fila para entrar al comedor, se le acercó un compañero de Sexto año y le dijo que en la Casa América del Partido Comunista, iba a dar una conferencia Fernando Ortiz sobre la formación ideológica de cuadros. “Asistí, me dijo. Fue una charla excelente, animada y llena de enseñanzas. Terminó con las palabras de un comunista francés, de un combatiente de los maquis (guerrilleros), Gabriel Perí, pronunciadas ante el pelotón de fusilamiento nazi: ‘Todos los caminos conducen al comunismo. El comunismo es el mañana que canta”.
Miguel Lawner relata: “Cuando ingresé a la Universidad en 1946, Fernando era dirigente de la Dirección de Estudiantes Comunistas”.

EN LA UNIVERSIDAD

En 1948 yo llegué al Instituto Pedagógico a estudiar, igual que Fernando, Historia y Geografía.  Allí lo vi muchas veces, activando las luchas estudiantiles. Eran los tiempos del Gobierno de González Videla. La represión cayó muchas veces sobre trabajadores y estudiantes. Recuerdo que la primera vez que salí a protestar en las calles de Santiago, fue para pedir la libertad de Fernando Ortiz, preso en virtud de la Ley Maldita.
En la Universidad los jóvenes comunistas, encabezados por Fernando, habían ganado la admiración y el apoyo de muchos estudiantes por su audacia y valor.
Lograron transformar a la Universidad en un foco de resistencia, en una verdadera isla democrática en medio de un país violentamente reprimido.

EN LA LUCHA CALLEJERA

En una charla dictada el 9 de octubre de 1964, Fernando relató su experiencia en la “Huelga de la Chaucha”, en agosto de 1949: “Tan pronto se dictó el decreto que autorizaba el alza  los micros en el año 49, inmediatamente los comunistas salimos a la calle. Tengo muy vivo en mi memoria las primeras salidas callejeras; éramos no más de 50 jóvenes comunistas... no habíamos recorrido una cuadra cuando el desfile de 50 personas se transformó en una gran manifestación.”

LA IZQUIERDA GANA LA FECH

Gracias al trabajo unitario de los jóvenes comunistas en la Universidad de Chile, el movimiento estudiantil ganó en fuerza e influencia, Fue así como la lista de izquierda ganó las elecciones en la FECH, que tuvieron lugar en agosto de 1950. Fueron elegidos José Tohá, de la Juventud Socialista, Presidente; Luis Dodds, de la Juventud Radical, Vicepresidente; y Fernando Ortiz, Secretario General.

A LA CABEZA DE LAS JJ CC

En medio de las luchas y acciones de los jóvenes chilenos, en ese turbulento año 1950, Fernando asumió el cargo de Secretario General de las Juventudes Comunistas de Chile.
Conversando con el compañero Manuel Cantero el lunes 4 de junio de 2001, me dijo: “Durante el tiempo que Fernando fue Secretario General de las Juventudes Comunistas –entre 1950 y 1952- yo ocupé el cargo de Secretario de Organización. Lo conocí muy de cerca y puedo afirmar que tenía grandes valores morales. No era vanidoso. Era un excelente compañero desde todo punto de vista. Siempre muy preocupado de sus compañeros, en especial de quienes éramos funcionarios, que debíamos ser financiados por las JJ CC.
Era muy responsable, muy humano. Sumamente generoso. De gran sencillez. Yo lo visitaba en su casa, donde vivía modestamente, pero tenía una formidable biblioteca. Era muy estudioso. Un hombre cabal”.

EL “REINOSISMO”

Se conoce como ‘reinosismo’ ciertas desviaciones de izquierda, que desencadenaron una de las crisis que ha sufrido en su historia el PC de Chile.
Conversando con el compañero Volodia Teitelboim el 13 de enero de 1994, me explicaba que, en su opinión, esta crisis estaba muy vinculada con la ilegalidad del Partido y la dictación de la Ley de Defensa. Pero también –añadió-  con la contracción  que impuso en la organización del Partido la clandestinidad y el sentido de acoso... Esto determinó dentro del Partido un cierto desasosiego, preguntas. Y también yo la vinculo al carácter acentuadamente centralizado del Partido, que se agravó en ese tiempo. El Secretario General era Galo González; el Secretario de Organización, Luis Reinoso. El Secretariado en ese tiempo era de un número muy pequeño, generalmente tres personas; luego se extendió a cinco. Y se suponía que el Secretario de Organización era el segundo hombre del Partido, que además dirigía y tenía en sus manos todo el aparato del Partido”.
Habían dos tácticas opuestas para enfrentar la dictadura de González Videla. Reinoso, a diferencia del resto de la Dirección, sostenía la necesidad de una lucha frontal contra el régimen y no concordaba con el repliegue organizado. Incapaz de  librar una lucha ideológica a favor de sus posiciones, adoptó el equivocado camino del trabajo de zapa. Transformó la Comisión Nacional de Organización en una verdadera fracción. Constituyó a espaldas del resto de la Dirección, grupos armados que realizaban acciones audaces.

LAS ACCIONES AUDACES

Miguel Lawner me contó en una conversación efectuada el 27 de junio de 2001: “A raíz de los sucesos de agosto de 1949, Reinoso captó que ese podía ser un camino para cambiar la situación. Le dio la misión a Fernando para ir buscando cuadros preparados en este tipo de lucha, todos conminados a no abrir la boca absolutamente a nadie. Entonces empezó el entrenamiento militar, que se hacía en una parcela por ahí en Isla de Maipo, con un viejo refugiado español de la guerra civil, que tenía en su poder una ametralladora, que debió ser del año de la cocoa, de la primera guerra mundial. Algunos ejercicios, gimnasia. Tonterías. Un par de prácticas con armas cortas. Todos cagados de susto; todos, claro, orgullosos de esta tarea heroica. Y para practicar, se asaltaron algunas panaderías de San Miguel, sin la intención de inferir daño a nadie. Sólo para probarnos. Eso fue catastrófico. Entrábamos a un boliche chico, con clientes todos conocidos, que defendían al dueño y te echaban a patadas realmente. Una aventura descabellada. Después de varias tentativas, nadie se prestó para una estupidez semejante...”

CON SENTIDO AUTOCRÍTICO

Añadió  Miguel Lawner:  “Fernando terminó por captar la situación,. Y se las arregló para comunicar sus dudas a otros miembros de la Dirección, lo cual permitió poner al descubierto la actividad fraccional y aventurera de  Luis Reinoso”.
Esto lo confirma el compañero Samuel Riquelme, cuando en una conversación que sostuvo conmigo el 1 de septiembre de 1992, me afirmó: “Cuando Fernando se da cuenta que ha estado siendo utilizado contra el Partido se siente muy afectado. Conversa conmigo y me dice: ‘Aquí se nos ha querido meter  en una cosa antipartido y esto no se puede aceptar’. Con honestidad reconoce su equivocación y sin vacilar adopta la posición correcta. Con ello contribuye al fracaso de los planes de Reinoso. La Jota se mantiene fiel al Partido. No se divide. Sólo un puñado continúa con las posiciones reinosistas. Así se supera la crisis en las Juventudes Comunistas”.

FERNANDO SANCIONADO

Fueron expulsados por labor fraccional Reinoso y demás miembros de la Comisión Nacional de Organización. Fernando fue duramente criticado y sacado de sus cargos de responsabilidad, quedando sólo como militante.
Incluso se le impidió ser miembro de la Dirección de la célula de la que era miembro. Fueron  para él duros años de prueba.
En los años 1954 – 1955, Fernando Ortiz era  ayudante de la  Cátedra de Historia Social y Económica de Chile, creada por el profesor  e historiador Hernán Ramírez Necochea. Recién entonces, pudo dedicarse seriamente a culminar sus estudios.
En 1956 se tituló como profesor de Historia, Geografía y Educación Cívica en la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile. Su tesis para graduarse lleva el título de “El Movimiento Obrero en Chile. 1891-1919”,  y fue  publicada en Madrid en 1985.






COMIENZA A REPUNTAR EN EL PARTIDO

En la edición Nº 54, correspondiente a febrero de 1959, de “Principios”, revista teórica del Partido Comunista, apareció un artículo de Fernando titulado “Algunos episodios de la Historia Social de Chile”. Fue una buena señal. 
En 1965 ya había  superado los años amargos vividos a partir de 1952. Era un destacado profesor universitario y en el Partido –que fue la razón de su existencia- había dejado de ser sólo un  militante de célula  y ocupaba importante responsabilidad.  Formaba parte de la Comisión Nacional Universitaria. También integraba el Consejo de Redacción de la revista “Principios”,
En el  XVIII Congreso Nacional del Partido (llamado incorrectamente XIII), realizado entre el 10 y 17 de octubre de 1965, en el cual yo participé formando parte de la delegación de Cautín  y fui miembro de su Presidencia, Fernando fue elegido uno de los 55 miembros titulares del Comité Central.

EN LA REFORMA UNIVERSITARIA

Fernando Ortiz Letelier fue uno de los precursores de la Reforma Universitaria. Ya en 1960  apareció un artículo suyo bajo el título de “Notas para una discusión sobre el problema universitario”, donde plantea tesis que servirán de base al movimiento reformista.
En 1967  el movimiento estudiantil dio el impulso inicial a la reforma universitaria. Primero en Valparaíso, luego en la Universidad Católica de Santiago. Sus alumnos se tomaron la Casa Central y colocaron en su frontis aquel famoso letrero: “El Mercurio miente”.
Luego entraron a la pelea los estudiantes de la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile, donde encontraron rápido eco en numerosos académicos, entre ellos Hernán Ramírez y Fernando Ortiz.
En la revista “Apuntes”, Fernando Ortiz escribió: “Si la crisis llegó a las Universidades es porque sus metas y estructuras eran la expresión  de la vieja sociedad; una universidad profesionalizante, imbuida de un falso academismo, anarquizada,  que servía para formar una intelectualidad apta para servir a la sociedad burguesa”.
La Reforma logró dar importantes pasos en la democratización de la Universidad. Ellas se vieron fortalecidas por el apoyo que prestó a la educación  el Gobierno de Salvador Allende. Yo la alcancé a vivir en la Universidad de Chile de Temuco, donde fui elegido miembro del  Consejo Normativo de esa sede.

SECRETARIO DEL PARTIDO

Con el golpe fascista del 11 de septiembre de 1973, Fernando Ortiz, como tantos profesores chilenos, fuimos exonerados de  nuestras  funciones docentes.
Fernando pasó a la clandestinidad para luchar por un Chile democrático. En mayo de 1976, habiendo sido detenidos los miembros de la dirección clandestina del  Partido Comunista, encabezada por el compañero Víctor Díaz, en Calle Conferencia, le correspondió encabezar  una nueva Dirección del  Partido. Lo hizo en un momento muy difícil para la resistencia antifascista. Cumplió con valentía su papel, hasta que cayó en las garras de los agentes de Pinochet el miércoles 15 de diciembre de 1976.
La terrible noticia de la suerte  corrida por mi amigo y compañero la conocí estando exiliado en Alemania Federal.

HOMENAJE A UN GRAN COMUNISTA

El prólogo del libro de Fernando “EL movimiento Obrero en Chile. 1891 – 1919”, editado en 1985, fue escrito por la distinguida educadora doña Olga Poblete. En él escribió: “La presente edición aparece como un homenaje  a un militante ejemplar que, desde muy joven vinculó su vida a los intereses y aspiraciones de su pueblo y que desde el  mismo día del golpe militar, jamás abandonó la lucha contra la opresión de la Junta, hasta el instante mismo que ingresara a la larga lista de chilenos detenidos desaparecidos”.


lunes, 23 de julio de 2012

LUIS CORVALAN, COMBATIENTE EJEMPLAR


Miguel Lawner y Luis Corvalán





LUIS CORVALAN, COMBATIENTE EJEMPLAR


Por Miguel Lawner

LUIS CORVALAN, combatiente ejemplar. Después del fallecimiento en 1949 de Ricardo Fonseca, Secretario General del Partido Comunista de Chile, el Comité Central acordó publicar un libro en su memoria, responsabilidad asumida por Luis Corvalán, quién tituló la obra : “Ricardo Fonseca combatiente ejemplar”. Don Lucho nos dejó el 21 de Julio de 2010, por curiosa coincidencia el mismo día en que murió Ricardo Fonseca 61 años atrás. Hoy recordamos la pérdida de otro combatiente ejemplar. Corvalán entró a las filas del Partido en 1931, con quince años de edad y ya involucrado en las luchas sociales que acabaron con la dictadura de Carlos Ibáñez. Es el mismo año de su ingreso a la Escuela Normal de Chillán, después de una infancia muy dura, transcurrida en un hogar humilde, con una madre dedicada a la costura día y noche, a fin de llevar el pan a sus cinco hijos. Desde entonces, Corvalán no cesó de combatir hasta el último momento de sus días. Fueron 78 años entregados a la causa de una vida mejor para los pobres de esta tierra. Sufrió el rigor del sistema de dominación capitalista implacable en la defensa de sus privilegios: Arturo Alessandri Palma lo exoneró del magisterio. Gabriel González Videla ordenó su detención y tortura antes de relegarlo a Pitrufquen. Carlos Ibáñez del Campo, lo envió al campo de concentración reabierto en Piragua, y Pinochet lo confinó a la Isla Dawson y a otros campos de reclusión. Expulsado de Chile en 1976, permaneció en el exilio durante siete años, retornando el año 1983, viéndose forzado a vivir en la clandestinidad hasta la recuperación de la democracia siete años más tarde. Su paso por la vida no fue ciertamente un remanso de aguas quietas, pero las persecuciones no le generaron rencores o amarguras. Por el contrario, fue reconocido como un hombre sencillo, humilde, amable y tenaz en defensa de los intereses populares, granjeándose el respeto de sus camaradas y también de muchos de sus adversarios políticos. Al fallecimiento de Galo González, en 1958, don Lucho fue elegido Secretario General del Partido Comunista, que recién había recuperado su legalidad. Recibió una organización diezmada a raíz de la feroz persecución sufrida durante el mandato de González Videla. En los quince años que mediaron desde entonces, el Partido Comunista creció hasta convertirse en la mayor fuerza política de Chile, contando a la fecha del golpe militar con unos 200.000 militantes además de otros 90.000 afiliados a las Juventudes Comunistas.

Bajo la conducción de Corvalán, el PC se esforzó por unificar a la Izquierda chilena en torno a un programa claramente anti oligárquico y anti imperialista. Con la organización del FRAP (Frente de Acción Popular), en 1956, se consolidó el entendimiento con el Partido Socialista y otros partidos de izquierda, estrechando la unidad política de la clase obrera. Grandes movilizaciones de masas tuvieron lugar en la década del 60. La creación de la CUT permitió elevar considerablemente la organización y la conciencia de los trabajadores. Miles de familias sin casa -migrantes del campo a la ciudad establecidos en las riberas del río o del zanjón de la Aguada, se hicieron dueñas de un lugar apto donde vivir, gracias a la fuerza alcanzada por el Movimiento de pobladores. Movilizaciones estudiantiles sacudieron las anacrónicas aulas universitarias a lo largo de todo el país imponiendo profundos cambios en la enseñanza. A partir del X Congreso del PC efectuado en 1956, el Partido señaló públicamente la perspectiva de conquistar el poder por una vía pacífica, aspiración considerada por muchos en un comienzo como inalcanzable. Pero este objetivo correspondía a un correcto análisis de la situación económica y social de Chile, y el Partido Comunista fue profundizando en una línea política innovadora, impregnando al movimiento popular con esta legítima expectativa. “El Informe al XII Congreso celebrado en Marzo de 1962 tuvo como título: “Hacia la conquista de un gobierno popular”, en tanto que en 1965 se realizó el XIII Congreso bajo el lema: “La clase obrera, centro de la unidad y motor de los cambios revolucionarios”, y en Noviembre de 1969, el XVI Congreso levantó con toda fuerza la consigna: “Unidad Popular para conquistar el poder”. (1) La victoria de Salvador Allende en 1970, fue la culminación de un proceso revolucionario singular, confirmando la factibilidad de las tesis elaboradas a lo largo de tantos años, contando a don Lucho como uno de sus impulsores fundamentales. Los mil días del gobierno de la Unidad Popular fueron otro desafío mayor, pleno de realizaciones llevando a cabo los cambios estructurales necesarios para poner los recursos nacionales a disposición de la mayoría de los chilenos. El Partido Comunista, con don Lucho a la cabeza, se distinguió por su apoyo al gobierno del presidente Allende.



Portada de: FERNANDO ORELLANA
La fotografía corresponde al antiguo local de
LAS JUVENTUDES COMUNISTAS DE CHILE
Calle Marcoleta 96, EN SANTIAGO


Don Lucho fue detenido días después del golpe militar. Se le mantuvo aislado e incomunicado durante 50 días en la Escuela Militar hasta su envío a la Isla Dawson en Noviembre de 1973. Allí se incorporó al grupo de quienes habíamos sido confinados en la Isla con anterioridad. Recuerdo claramente que cuando llegó a la COMPINGIM, donde nos encontrábamos recluidos, yo estaba fuera del campo integrando el grupo encargado de plantar postes, faena que a esas alturas desarrollábamos a varios kilómetros de distancia. Al regresar por la tarde, nos sorprendió la noticia de su llegada junto con la de Anselmo Sule, Julio Stuardo, Pedro Felipe Ramírez y Camilo Salvo. Corrí a saludarlo y me lo encontré instalado en el Valdivia, ( 2 ) rodeado de compañeros con quienes intercambiaba informaciones respecto a nuestras familias o de los eventuales juicios anunciados contra los así llamados jerarcas del gobierno. Nuestra incomunicación daba paso a las peores conjeturas, pero lo (1. Santiago Moscú Santiago. Apuntes del exilio. Luis Corvalán . Ediciones Coirón. España. 1983. 2 COMPINGIM (Compañía de Ingenieros del Cuerpo de Infantería de la Marina), era la base militar instalada en la Isla. A raíz del golpe militar, se habilitó como lugar para alojar a los presos políticos detenidos en Punta Arenas, y también a los altos dirigentes de la UP trasladados desde Santiago, para quienes se dispuso de una barraca dividida en dos compartimentos. Nosotros bautizamos uno con cabida para 8 compañeros con el nombre de Sheraton; el otro, un espacio de 32 m2 destinado para 32 compañeros lo bautizamos como Tupahe. A raíz de una visita de la Cruz Roja Internacional, días antes del arribo de don Lucho, la comandancia del campo amplió las instalaciones con otra barraca a fin de disminuir nuestro hacinamiento. Así nació el Valdivia, replicando el nombre del renombrado hotel parejero de Santiago.) cierto es que don Lucho estaba tan ignorante como nosotros respecto a nuestras familias o nuestro futuro. Con todo lo vi tranquilo y al consultarle como había ido a parar al Valdivia, me señaló que los compañeros radicales, mayoritariamente agrupados en esa barraca, lo acogieron con gran afecto, insistiendo en instalarse junto a ellos. En Dawson, don Lucho fue objeto de particular hostilidad, según la guardia de turno, sin que jamás perdiera su dignidad. La verdad es que podemos estar orgullosos del comportamiento de todos nuestros dirigentes políticos, ya que actitud análoga de altivez mantuvieron Clodomiro Almeida, Edgardo Enríquez, Hugo Miranda, José Tohá o Daniel Vergara. Cuando Lucho llegó a Dawson, la Junta Militar publicitaba con gran bombo el proceso caratulado “Contra Luis Corvalán y otros”, en el cual se le solicitaba la pena de muerte. Un periodista de la revista brasileña VISAO fue autorizado a entrevistarlo respecto a ese proceso, encuentro realizado en el patio de nuestra barraca en presencia del comandante del campo. Lucho le expresó al periodista el honor que sentía él y el resto de nosotros por haber participado en el gobierno de Allende, razón por la cual no tenía nada que temer. Concluyó la entrevista con una frase que dio la vuelta al mundo: “Amo la vida pero no le temo a la muerte si he de morir por una causa justa.” Por cierto que el mentado proceso jamás tuvo lugar.




Selección de algunos trabajos de Luis Corvalán. 
Libro publicado en Bulgaria en 1978 

Para sobrevivir en la Isla, era indispensable hacer acopio de leña, combustible con el cual alimentábamos la estufa que nos libraba de morir congelados en la barraca. Diariamente salía una brigada de nosotros a recoger leña desde el bosque Murillo, situado en la proximidad de nuestro campo. Era necesario partir grandes troncos que yacían desparramados en el bosque, abatidos por los incendios forestales que extinguieron la riqueza forestal de la isla. Concluida la faena, los cargábamos al hombro hasta el patio de la barraca y allí los partíamos en trozos para ser introducidos en la estufa. Corvalán era puesto fijo en esta faena, ya que por su origen campesino era ducho para reconocer troncos que aseguraban una mejor combustión, y además por su destreza en el empleo del hacha. Mientras algunos de nosotros la descabezábamos rápidamente por el uso desmedido de la fuerza, don Lucho se lucía, practicando los cortes con gran precisión sin requerir un esfuerzo excesivo. Una noche me encontraba cumpliendo turno de imaginaria (3) mientras ya dormían todos mis compañeros, cuando divisé la luz de un cabo de vela alumbrando en una de las literas. Me acerqué a indagar lo que ocurría y encontré a don Lucho que permanecía despierto acostado en su cama, leyendo una carta. Ese día nos habían entregado correspondencia, y Corvalán recibió una misiva enviada por su hijo Luis Alberto que permanecía detenido en el campo de concentración de Chacabuco. La carta había recorrido el país de extremo a extremo llegando finalmente a su destinatario. Don Lucho la releía una y otra vez mientras una lluvia copiosa azotaba sin piedad las calaminas de nuestra techumbre. Intentaba escudriñar algún mensaje oculto que pudiera haber salvado las censuras a las cuales se sometía nuestra (3 Imaginaria: En el lenguaje de la Armada, la persona que hace turno de noche. En nuestro caso, encargado de alimentar permanentemente la estufa con leña, a fin de evitar que se apague. Hacíamos un turno de 10 de la noche hasta las dos y otro hasta las seis de la mañana.) correspondencia. Me la dio a leer por si yo cachaba algo. No descubrimos sino el amor y el respeto de un hijo por un padre ejemplar. Corvalán se mortificaba experimentando algún sentimiento de culpabilidad, a raíz de la suerte corrida por su hijo, mezclado con el orgullo de saberlo un jotoso abnegado y consecuente.

Conversamos largo rato respecto al golpe militar, y recuerdo que –con la ingenuidad política que me suele caracterizar- le manifesté lo siguiente: “don Lucho, no se preocupe. Esto no puede durar más de un par de años”, a lo cual él replicó con increíble don de vaticinio: “Te equivocas Miguelito. Esto no dura menos de quince años”. Nunca olvidé el ojo de don Lucho para juzgar – a pocos meses del 11 de Septiembre del 73- la profundidad del golpe recibido. El 8 de Mayo de 1974, a las tres de la mañana, irrumpió violentamente en nuestra barraca el capitán, Zamora, comandante del campo de concentración en ese momento. Nos ordenó empacar todas nuestras pertenencias y prepararnos para viajar. Formamos en el patio aún de noche, muertos de frío, iluminados por los faros de un par de camiones después de acopiar bultos y maletas en un rincón. Zamora solicitó dos voluntarios para cargar todas nuestras pertenencias en uno de los camiones. Nos presentamos Jaime Concha y yo, pero con su voz destemplada como siempre, Zamora gritó: “A ver,…que se sume el flojo de Corvalán”. Comenzaba a clarear cuando terminamos de cargar el vehículo y los tres estibadores recibimos la orden de encaramarnos sobre los bultos, además de dos conscriptos unidos a nosotros en calidad de vigilantes. Así iniciamos el viaje rumbo al aeródromo de la Isla, situado a varios kilómetros de distancia. Viajamos tendidos sobre bolsos y maletas, a los cuales nos aferrábamos con desesperación, zarandeados sin piedad por las sacudidas del camión. Llegamos al Río Negro, que normalmente traía un hilillo de agua, pero a raíz de lluvias copiosas originadas durante la noche, el caudal había crecido en tal forma que el conductor se vio obligado a buscar forma de vadearlo. Encontró finalmente un lugar por donde cruzar cuidadosamente y llegamos a salvo al aeródromo donde bajamos la carga. Allí permanecimos custodiados por los guardias en espera del arribo de nuestros compañeros, que demoraron largo rato hasta aparecer exhibiendo un aspecto lamentable ya que el perverso Zamora los hizo marchar desde el campo, obligándolos a vadear el río Negro con serio riesgo para sus vidas. Debieron despojarse de zapatos y calcetines, y armar una cadena humana para evitar ser arrastrados por la corriente del río, cruzando el torrente con el agua hasta la cintura. Fue la última de las vejaciones inferida por el psicópata de Zamora. En todo caso, respecto a don Lucho, le salió el tiro por la culata, ya que al tratar de agraviarlo ordenándole unirse a los cargadores del camión, lo salvó del remojón y de las llagas en las plantas de los pies, sufridas por el resto de nuestros compañeros en una travesía bastante riesgosa. A su llegada a Santiago, el grupo de los presos dawsonianos fue enviado por un par de meses a diferentes recintos de las fuerzas armadas hasta ser nuevamente reunidos en Julio de 1974 en Ritoque, (4) Allí cambió nuestro régimen como prisioneros de guerra. Dejamos de estar incomunicados y de efectuar trabajos forzados, pudimos recibir una visita semanal de los familiares y mejoraron la alimentación y las acomodaciones. Desarrollamos diversas iniciativas de análisis y estudio sobre lo ocurrido y el futuro del movimiento popular, rendimos un homenaje a Neruda con ocasión del primer aniversario de su fallecimiento, algunos se dedicaron a perfeccionar su conocimiento sobre idiomas extranjeros, y participamos en varios eventos culturales impulsados por otros compañeros detenidos en el mismo campo. Don Lucho se esmeró en mejorar su conocimiento de la lengua francesa. Estábamos recluidos en Ritoque cuando Radio Moscú anunció en Abril de 1974, que la Unión Soviética había otorgado el Premio Lenin de la Paz a Luis Corvalán, distinción celebrada con gran alegría por todos los prisioneros.




ESTUDIO EN RITOQUE  ABRIL/75  Miguel Lawner
PUBLICADO EN: ARAUCARIA DE CHILE N°2 - 1978
PAGINAS 68 - 69. LA HISTORIA VIVIDA
EXTRACTO DEL LIBRO "DAWSON" DE SERGIO VUSKOVIC

Años más tarde, al arribo de don Lucho a Moscú, se materializó la entrega de ese premio, que incluía junto con la medalla, la suma de veinticinco mil dólares. Corvalán resolvió remitir el dinero “a la Vicaría de la Solidaridad, a través del Consejo Mundial de Iglesias, con el expreso deseo de que pudieran servir de modesta ayuda para la atención de los familiares de los presos políticos.” (5) De vez en cuando, alguno de los confinados en Ritoque era trasladado temporalmente al campo de detención de Tres Alamos, ya sea para prestar declaración en los juicios entablados por la Junta Militar, o por otros motivos. En Mayo de 1975 se decretó mi expulsión del país y fui enviado a Tres Alamos para coordinar los trámites previos a mi viaje. Allí me encontré con don Lucho, que permanecía encerrado sólo en una pequeña sala de tres por tres metros habilitada como celda con cerrojo de seguridad, cuyo mobiliario consistía solamente en un par de literas dobles. A Corvalán le habían traído un pequeño aparato televisor, con una radio disimulada en el equipo, apta para escuchar onda corta y larga. Todas las noches, en medio del mayor sigilo, manteníamos encendido el televisor sin sonido, a fin de escuchar Radio Moscú. Lucho se había especializado en trabajar la onda, como le decíamos nosotros, es decir, sintonizar cuidadosamente la frecuencia de Radio Moscú en un volumen bajo, a fin de evitar ser sorprendidos por los guardias. De vez en cuando se debilitaba o se nos perdía la onda, y Lucho volvía a recuperarla girando el dial pacientemente, mientras permanecíamos con una oreja pegada al aparato. Así pudimos enterarnos de la preocupación mundial por la suerte de Corvalán, ya que se ignoraban las causas de su traslado a Tres Alamos, y circulaban alarmantes rumores respecto al estado de su salud. Efectivamente don Lucho permanecía privado de la atención médica necesaria, padeciendo un serio malestar estomacal que no recuerdo y afectado por una infección dental muy molesta, (4 El gobierno de Allende construyó 14 Balnearios Populares a lo largo de Chile, destinado a servir como lugar de vacaciones para los trabajadores. Después del golpe militar dos de ellos se habilitaron como centros de detención: Ritoque y Puchuncaví. El resto se entregó a las diferentes ramas de las fuerzas armadas o simplemente se vendió a privados. 5 Luis Corvalán: “De lo vivido y lo peleado”. Memorias. Lom Ediciones 1997.) Seguíamos ambos recluidos en ese recinto, cuando se confirmó la fecha de mi expulsión. Consciente del estado de su salud y preocupado por dejarlo sólo, resolví hacerle un retrato lo más detallado posible a fin de registrar su situación en la eventualidad de un desenlace imprevisible. Fue el último de los dibujos realizado durante mi paso por los campos de concentración, que ejecuté con cierta dosis de nerviosismo, por el temor de dejar a Lucho expuesto a algún agravio sin testigo presencial. También porque ignoraba como podría sacar mi retrato eludiendo los allanamientos. Anita resolvió finalmente este asunto con un ingenio y aplomo admirables Allí está el dibujo, cuyo original pertenece hoy al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. Lucho está sentado en la litera, con un jockey y su tradicional chamanto de vicuña cubriéndole los hombros. Está leyendo el Conde de Montecristo, obra del novelista Alejandro Dumas en su versión original, lectura autoimpuesta para mejorar su dominio de la lengua francesa. En el dibujo detallo todos los objetos depositados sobre el cajón que nos servía de velador: el famoso reloj cadena que don Lucho lucía invariablemente en uno de los bolsillos de su chaleco, el choquero utilizado para beber café o tecito, un paquete de cigarrillos Richmond, la lámpara de velador traída por mi cuñado, una tapa de frasco utilizada como cenicero y otros artículos. Estampé la fecha: ocho de Junio de 1975. Cuando Lucho lo vio terminado, examinó el dibujo atentamente y con un ojo bastante certero resumió su opinión afirmando: “Te resultó bastante bien, pero el pie izquierdo te quedó mas o menos nomás” Tenía toda la razón. Al llegar al exilio me había propuesto rectificarlo, pero después decidí conservarlo tal cual en beneficio de la memoria histórica y mantuve el defecto advertido por el ilustre modelo. Así fue como el dibujo dio la vuelta al mundo. Se imprimió en afiches, tarjetas portales y escarapelas que circularon por tantos lugares, exigiendo la libertad de nuestro inolvidable camarada y amigo.





Afiche de la Solidaridad de Dinamarca exigiendo la libertad para Luis Corvalán y todos los presos politicos.  En él se ve claramente el dibujo de Miguel Lawner descrito con anterioridad. 
Afiche N°66 que forma parte del libro "CHILE EN EL CORAZÓN", que fué editado por el Comité de Solidaridad de la República Democrática Alemana, en 1980. Es una recopilación de 223 afiches publicados por la Solidaridad Internacional con el pueblo chileno.


Tras su liberación en 1976, don Lucho fue requerido desde los cuatro rincones del planeta para dar su testimonio sobre la situación chilena. El aplastamiento sangriento de la innovadora experiencia llevada a cabo por el gobierno de la Unidad Popular, el trágico fin del Presidente Allende y la magnitud de los crímenes y atropellos a los derechos humanos cometidos por la Junta Militar conmovían a la humanidad, generado un movimiento de solidaridad internacional de inmensa magnitud. Corvalán fue recibido por las autoridades políticas y sociales de casi todos los países europeos, visitó Cuba y otras naciones latinoamericanas, así como algunos países de Asia y Africa. Su figura se convirtió en bandera del movimiento de solidaridad internacional. En 1978 viajé a Moscú invitado por la Dirección del PC en el exterior, a fin de coordinar algunas tareas del exilio. Me recibió en el aeropuerto una joven soviética encargada de servir como traductora a nuestros compañeros, quién me trajo en automóvil hasta el hotel del Partido comunista soviético, donde hospedaría durante mi estadía en la capital moscovita. Me encontraba registrando el ingreso al hotel, cuando la traductora me señaló con cierto aire de solemnidad. “¿Ve esa puerta?.... Por allí entran los compañeros Secretarios Generales” ¿Cómo?… contesté yo. ¿Por allí entra Corvalán” “Naturalmente”, replicó ella. Afirmación que repliqué irónicamente desconcertando a la hermosa pirivoshnik ( 6 ): “De manera que mi Secretario General ingresa por allí y yo entro por la puerta de servicio” Recordé entonces mis visitas a la sede del Comité Central del PC chileno situada en el segundo piso de una vieja casona de calle Teatinos 416, esquina de Compañía (7). Al subir por una elegante escalera de madera construida en piezas de caoba con balaustres tallados finamente, se desemboca en un amplio hall central, al cual dan numerosos recintos. En el costado sur, estaba la oficina de don Lucho, y la recuerdo con la puertas abierta permanentemente, enfrascado en la lectura de los periódicos o redactando algún documento Jamás debí solicitar audiencia para hablar con nuestro Secretario General. No recuerdo en el Partido Comunista chileno rasgo alguno de culto a la personalidad, como conocimos en la Unión Soviética. No recuerdo conductas autoritarias de ninguno de nuestros dirigentes de la vieja guardia. Todos se caracterizaron por su sencillez, además de su integridad moral, aún en los tiempos de su mayor esplendor. En septiembre de 1980, los miembros del Secretariado del Coordinador del Partido Comunista en Dinamarca, fuimos invitados a asistir a un acto programado en un teatro de Estocolmo, durante el cual don Lucho haría pública una declaración trascendental. Así fue como tuvimos la primicia de escuchar el llamado del PC a tomar el camino de la rebelión popular en Chile y hacer uso de las más diversas formas de lucha para recuperar la democracia. Pinochet acababa de imponer su espúrea Constitución Política mediante un plebiscito fraudulento, realizado sin Registros Electorales, y cundía la desesperanza entre los chilenos ante la expectativa de tener por delante otros 10 años bajo el imperio del dictador. (6 Pirivoshnik: Traductor en lengua rusa. 7 Teatinos 416: La mansión se mantiene tal cual hasta el día de hoy, pero con un alto grado de deterioro.) La intervención de Lucho fue muy fundamentada, como siempre ocurría con sus informes y levantó una ovación conmovedora con una mezcla de aplausos y llantos. El llamado nos elevó el ánimo hasta las nubes. Un año más tarde, en Septiembre de 1981, representantes de todos los partidos de la Unidad Popular adhirieron públicamente a este manifiesto, declarando que “el implacable empeño de la dictadura por afianzarse mediante el terror, legitima plenamente el derecho del pueblo a la rebelión” (8)


Corvalán y Brezhnev


Corvalán retornó clandestinamente a Chile en 1983, año en el cual se iniciaron las protestas contra el régimen que cada vez adquirieron mayor fuerza. Comenzaron a multiplicarse los cacerolazos primero en Santiago y después en todo el país. Las poblaciones levantaron barricadas y fogatas. El propio dictador confirmó la existencia de un cordón de fuego rodeando la capital al sobrevolar la ciudad en un helicóptero durante la protesta de Octubre de 1985. Se produjeron sucesivos apagones de luz, aplaudidos por la inmensa mayoría de la población, dejando a obscuras gran parte del territorio nacional. Las movilizaciones estudiantiles lograron la expulsión de Federichi, rector de la Universidad de Chile, e impusieron la elección libre de sus organizaciones. Los diez años de la muerte de Neruda se recordaron con un acto en el Teatro Caupolicán, congregando a los más altos valores de la cultura nacional.

La rebelión popular estaba en marcha y había arrinconado al dictador. El imperialismo yanqui fue el primero en advertir los riesgos de un cambio político verdadero en Chile. Cambió a su embajador y propició al igual que la Iglesia Católica, alguna fórmula que permitiera una transición a un régimen democrático a lo gato pardo, aislando al Partido Comunistas y a otras organizaciones políticas de izquierda, cuyas luchas habían puesto en jaque a la dictadura. El frustrado atentado contra Pinochet y el descubrimiento del arsenal de armas ingresado clandestinamente por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, precipitaron la división de las fuerzas democráticas. Así nació la Concertación que administró el país durante los veinte años, que sucedieron al término del mandato del dictador. El XV Congreso del Partido Comunista realizado en Mayo de 1989 y la Conferencia Nacional efectuada en Junio de 1990, sancionaron un cambio radical en la dirección del Partido. Don Lucho continuó siendo miembro del Comité Central, con responsabilidades menores en las tareas del Partido. Se dedicó a escribir sus memorias, y así dieron a luz libros como De lo vivido y lo peleado”, “Los Comunistas y la Democracia”, y “El gobierno de Salvador Allende”. Fue bajo la conducción de don Lucho, que el Partido Comunista logró impulsar un movimiento social y político capaz de alcanzar el poder en Chile y de llevar a cabo las revolucionarias transformaciones efectuadas por el gobierno de Salvador Allende. La humanidad entera dirigió sus ojos hacia este apartado rincón del planeta, donde tenían lugar profundos cambios económicos y sociales por una vía tan singular. Este ejemplo perdura en la memoria histórica de los pueblos, siendo Luis Corvalán uno de sus protagonistas fundamentales. (8 Luis Corvalán: “Los Comunistas y la Democracia. Lom Ediciones. 2008.) Nos dejó hace dos años. Personalmente perdí a un amigo y camarada, además de un maestro excepcional.
Miguel Lawner.
Santiago, 21 de Junio 2012.


Foto: Oscar Dante Conejeros E.

En primer plano don Luis Barria, don Lucho Corvalán y la compañera Lily Castillo, en el Ex Congreso Nacional en la celebración de los  98 años de Salvador Allende.



Foto: Oscar Dante Conejeros E.


 Don Lucho Corvalán festejando en la Tercera Fiesta del Regional Cristina Carreño el 30 de Enero 2010