martes, 13 de septiembre de 2016

LUCHAR HASTA EL ÚLTIMO DÍA DE MI VIDA


Queridos compañeros:

Pasado mañana, miércoles 14 de septiembre de 2016 es la gran cita. Nos juntaremos en el ICHIL a las 19 horas para recordar y rendir homenaje al recordado y querido dirigente Luis Corvalán Lépez.

Adjuntamos parte de una entrevista que realizó  Ana María Pino a Don Lucho.

Un abrazo,


Iván Ljubetic Vargas




El 10 de septiembre del 2008, Ana María Pino Yáñez realizó, en su hogar de Ñuñoa.  la última y muy interesante entrevista a Don Lucho. De ella, tomamos algunos de sus partes. Le hemos colocado como título la respuesta a su última pregunta.

-¿Cómo y cuándo conoce a su compañera de vida Lily Castillo

 --Ella dice que me conoció en Iquique cuando tenía ocho años y yo trabajaba de profesor en la Escuela Nº 1, la Escuela Santa María, donde el 21 de diciembre de 1907 se produjo la masacre cuyo centenario se conmemoró en la misma fecha del año 2007. De lo que yo me acuerdo es haberla visto por primera vez en un baile que tuvo lugar un día sábado en la noche en la sede de la Primera Comuna del Partido Comunista, sede situada en la esquina de Merced con Estado, allí estaba Lily acompañada de sus padres y la saque a bailar. Años después, fue mi secretaria cuando me desempeñaba como Director del Diario El Siglo. 

Permítanme que yo cite lo que al respecto digo en mis memorias: 
 “Mucho se ha hablado y escrito del uso y del abuso que hacen los ejecutivos con sus secretarias. En mi caso la situación se dio al revés. Lily se  propuso conquistarme. Empezó cerrando por fuera, con llave, la puerta de mi oficina, para que nadie entrara a interrumpirme, y  terminó cerrándola por dentro, haciéndome más de una grata interrupción. Cuento esto en honor a la verdad y especialmente a Lily, pues no sé por qué diablos siempre he infundido un temor reverencial y ella lo venció. 

 Yo había sido contrario al matrimonio. Estaba en un error. Ahora comprendo que una de las delicias de la vida lo constituye el hogar, primero el de nuestros padres, después el propio. Pero ese error me salvó,  afortunadamente, por lo menos de un matrimonio fracasado. Además de buena moza y simpática, encontré que su afiliación a la causa comunista le salía de adentro. Iquiqueña, hija de un cargador del Puerto y de una cocinera, se había criado viendo flamear desde muy chica la bandera del Partido. Treinta años junto a mí en las duras y en las maduras prueban que hice bien en dejarme querer por ella y yo responderle con mi cariño ilimitado”. 

 Desde que escribí lo anterior han pasado 32 años. En diciembre de este 2008 cumpliremos 62 años de matrimonio. Varios camaradas y amigos me  preguntan dónde está el secreto. Lo digo francamente. Hay que comportarse en la casa de tal manera, que ella sea la que mande y cuando haya una desavenencia no hay que alzar la voz ni cosa que se parezca. He optado por callarme cada vez que se enoja. Como decía mi camarada y amigo uruguayo Rodney Arismendi, “para pelear se necesitan dos a lo menos”, y si uno se calla no hay pelea.

--¿Qué papel jugó el Partido Comunista en el Gobierno  de la Unidad Popular?

 --Fue el principal protagonista y el colaborador más permanente desde el primer hasta el último día del Gobierno de Allende. Desde el momento de su constitución puso en marcha una nueva política que contemplaba una serie de medidas a fin de hacer realidad una revolución democrática con miras a construir una sociedad socialista. El Presidente  y el Partido Comunista coincidieron en definirla como una revolución socialista por una vía pacífica.

Los comunistas fuimos, además, los que más nos esforzamos en la aplicación práctica de su política.
  
--¿Cómo eran sus relaciones con el Gobierno en su calidad de  Secretario General del Partido Comunista?

 --Eran frecuentes, permanentes, nos reuníamos casi todas las semanas, en ciertas circunstancias todos los días. Lo hacíamos en La Moneda o en su casa de Tomás Moro. También con cierta frecuencia nos reuníamos los comunistas, los socialistas y Allende, lo que algunos llamaban la “mesa de tres patas”, por ser los partidos más numerosos de la Unidad Popular. Cada cierto tiempo de labor gubernamental realizábamos encuentros de análisis y balance todos quienes constituíamos la alianza gubernamental. 

--En una mirada retrospectiva a treintaitantos años, ¿Por qué no se pudo salir adelante? ¿Qué fue lo que pasó?

 --Hay dos factores o causas que terminaron con el derribamiento del gobierno del Presidente Allende: 
 El imperio norteamericano, bajo el gobierno de Richard Nixon hizo todo cuanto pudo primero para impedir el triunfo de Allende y su elección como Presidente de Chile y segundo para derribarlo e impedir que cumpliera su período como primer mandatario. Nadie puede negar estos hechos. Henry Kissinger, que fue el brazo derecho de Nixon, lo confiesa todo en sus memorias. Y lo demuestran o lo prueban también  los llamados documentos secretos de la CIA (Central de Inteligencia Americana) que se dieron a conocer a todo el mundo.

Pasados los primeros meses, surgieron, en forma creciente, diferencias entre los partidos  en cuanto a la aplicación del programa. Nosotros éramos partidarios de cumplir estrictamente lo que habíamos prometido, esto de  realizar los cambios revolucionarios de acuerdo con la Constitución y la ley, movilizando al pueblo para vencer la resistencia de los enemigos y buscar, en ciertos casos, el acuerdo con la Democracia Cristiana.  Surgieron voces al interior de la UP que trasuntaban o expresaban la  pérdida de tranquilidad por determinados problemas políticos y abogaban por la aplicación de medidas a contrapelo de lo que opinaban quienes se distinguían por su crítica al gobierno, sin buscar el entendimiento. Por ejemplo, se realizó una marcha de la Democracia Cristiana en Concepción, que fue autorizada, hubo quienes en la UP no la aceptaron. También hubo una vacante a diputado en la zona de Valparaíso. La vacante correspondía a un parlamentario DC. La opinión de Allende y el PC era no presentar candidato. Los socialistas insistieron y determinaron que el candidato les correspondía a ellos. Se produjo la elección y perdió el candidato socialista

--Con la estrategia de la rebelión popular de masas ¿hubo un cambio en la línea política del Partido Comunista de Chile trazada en sus diferentes congresos?

 --No hubo precisamente un cambio en la línea política, sino la incorporación de una nueva táctica, del uso de todas las formas de lucha, pacíficas o violentas, e incluso el empleo de las armas para echar abajo la dictadura. Este fue el planteamiento que hicimos el 3 de septiembre de 1980,  cuando habían transcurrido 7 años del Golpe militar, la dictadura había logrado  ya destruir la democracia chilena, se afianzaba y buscaba institucionalizarse mediante el Plebiscito que había convocado para el  11 de septiembre para refrendar su Constitución y asegurar la incesante auto-reproducción del sistema. Dicho plebiscito se realizaría –se realizó- sin Registros Electorales ni mesa receptora de sufragios sometidas al control popular. Para terminar con la dictadura ya no bastaba con la declaración de protesta y otros métodos tradicionales. A la dictadura no se le podía poner  fin mediante nuevas declaraciones y protestas. El llamado a la Rebelión Popular tuvo amplia acogida en la opinión pública y desde luego en los partidos de la Unidad Popular.

Inmediatamente de haberse realizado el plebiscito, la Unidad Popular formuló  en Santiago una declaración en la cual afirmó que el pueblo de Chile “reivindica su derecho a la resistencia contra la opresión que habrá de expresarse de los  más variados, masivos y efectivos métodos de lucha, incluso el supremo  derecho de la rebelión contra la tiranía”. La Rebelión Popular empezó a manifestarse a través de las mujeres que reclamaban contra la detención, desaparecimiento o asesinato de sus seres queridos. Se destacaron las huelgas de hambre de madres, esposas, hijas e hijos de los detenidos desaparecidos.

En las poblaciones se efectuaron cacerolazos y cadenazos en puntos neurálgicos de la red eléctrica que afectaban a bastas regiones del país y eran recibidas con entusiasmo por la mayoría ciudadana.  En el curso del mes de abril de 1981 se realizaron apagones a lo largo del país, voladuras de puentes y de líneas de trenes de Santiago al sur, de Valparaíso a Santiago y San Felipe a Los Andes. Fue asaltada la Armería Morandé y capturadas sus armas. En el mes de mayo de 1981 se tomaron las agencias periodísticas Asociated Press y  ANSA, transmitiéndose a través de ellas proclamas en contra de Pinochet, fue asaltada la Armería Italiana con la consiguiente captura de armas. En julio hubo un nuevo apagón que abarcó a gran parte del país. En agosto se realizó un asalto y captura de armas en las Armerías Ricci, Italiana y Real. En septiembre se produjo un nuevo apagón nacional y toma y quema de trenes de la línea Santiago-Valparaíso. 

 A la lucha contra la dictadura se incorporaron de más en más, con sus propias formas y sus propios métodos todos los partidos de la Unidad Popular, la Democracia Cristiana, los radicales y gente sin militancia política. 1986 fue el año de las grandes protestas, el año del Atentado a Pinochet en el Cajón del Maipo y del desembarco de las armas del Frente Patriótico Manuel Rodríguez en Carrizal. Estos últimos hechos llevaron el pánico a las filas de la burguesía.

En un sector de la oposición surgió la tendencia favorable a la conciliación con Pinochet. El gobierno norteamericano envió al país a un emisario suyo, Robert Gelbart, que se entrevistó con el gobierno, con todos los partidos, menos el comunista, instando a todos ellos a entenderse y aislar a los comunistas. 

 La aplicación creciente de la Política de Rebelión Popular llevó a la propia dictadura a buscar alguna fórmula de entendimiento  con sus enemigos de la burguesía. Ya en 1985 se habían tendido puentes de amistad y acuerdos entre unos y otros. En el mes de julio, el Cardenal Fresno, el Obispo Valech, el Vicario Precht y los políticos Patricio Aylwin, Carlos Briones, Francisco Bulnes, Enrique Silva Cimma, Pedro Correa, Andrés Allamand, René Abeliuk, Hugo Cepeda y Gabriel Valdés más Sergio Molina, Fernando Léniz y José Zavala, estos últimos asesores de Fresno, se reunieron en el Convento de Calera de Tango para buscar el diálogo y el entendimiento con Pinochet. Según documento publicado en el vespertino La Segunda el 26 de agosto de 1985 y diez años más tarde en el mismo diario, apareció una separata con el nombre de “Entretelones del Acuerdo Nacional”. Su autor José Zavala fue uno de los tres coordinadores del acuerdo. La Política de Rebelión Popular no pudo seguir aplicándose hasta derribar a Pinochet y su institucionalidad. Pero sin mediar ella, la dictadura se habría mantenido muchos años más. 

 --¿Por qué cree Usted que fracasan las dos grandes acciones que programa el FPMR para el año 1986: la internación de armas de Carrizal Bajo y el atentado a Pinochet? ¿Coincide con el planteamiento de que ese año era “el año decisivo”?  ¿Estaban infiltrados? ¿Faltó capacidad logística? 

 --El atentado fue una operación muy bien preparada, pero se cometieron fallas garrafales. Es un hecho, por ejemplo, que los fusiles que utilizaron no eran los adecuados y todos los antecedentes que yo  tengo indican que los combatientes de Carrizal Bajo no cumplieron con las normas de clandestinidad  y su presencia terminó por llamar la atención de alguna gente. No hubo infiltrados.  El año 86 fue un año muy importante, fue el año  de las mayores protestas. Pero los dos hechos anteriores ocurrieron este mismo año y estos hechos hicieron que dejara de ser el año decisivo en la lucha contra la dictadura. 

--Usted es un hombre que conoció y practicó la política en profundidad. ¿Qué opinión tiene sobre los estilos y valores de la política actual? ¿Qué opina de la baja valoración de la política que tiene el ciudadano y la baja participación de los jóvenes?

 --La mayoría del país mira con desprecio la política de hoy. Ese desprecio se expresa de muchas maneras: mediante la reducción del número de los militantes de los partidos políticos, la reducción del número de ciudadanos que se inscribe en los registros electorales, el aumento de los que no van a votar, de los votos nulos o en blanco, el  desmérito de los parlamentarios y el repudio de la población a los actos de corrupción en que no pocos de ellos se ven involucrados y su convivencia con el sistema electoral vigente. A lo anterior se suma la preocupación que ellos tienen por aumentar de un modo u otro el monto de sus dietas y sobre todo el desinterés que demuestran por conocer la opinión de la gente incluida sus propios electores.

 Con anterioridad al Golpe de Estado la mayoría de  los  políticos se preocupaban de los grandes problemas nacionales, de la política económica, de las políticas sociales y de atender a la solución de los problemas que más angustiaban a la gente. Hoy esto no se ve o se ve en forma muy reducida. 

  --¿Cómo resolver esta situación?

 --No hay más solución que un cambio profundo terminando de raíz con todo aquello que dejó el sistema de Pinochet para que la ciudadanía chilena no tuviera mayor participación en la política chilena, y dejara la conducción del Estado en poder de los políticos que estuvieron con él o siguieron sus aguas.

 --¿Considera que los estilos de hacer política son diferentes si compara la época en que usted era parlamentario y el presente?

 --Considero que el aparato gubernamental, los que detentan el poder no solo en el Gobierno, sino en todas las instituciones del Estado, están en manos de los grandes intereses económicos y que es esto precisamente lo que hay que cambiar. No se trata de una cuestión de estilo o bien los estilos de hacer política imperantes tienen que ver con el modelo que viene de los tiempos de Pinochet.

 --¿Cómo mejorar la calidad de la política?

 --Ante todo cambiando profundamente la composición social y la orientación del gobierno.
 
--¿Qué mensaje entregaría a la juventud de nuestro  país, particularmente a aquella que manifiesta no tener interés en inscribirse en los registros electorales ni interés en la política?

 --Hay que hacer todo cuanto podamos por apoyar a la juventud que sale a la calle a defender sus demandas.

--¿Cuál es su legado?


 --Luchar hasta el último día de mi vida. 





Teillier: “Hay Necesidad De Construir Mayorías”





Fuente: El Siglo - 12/09/2016


Presidente del PC dijo que eso es necesario “para proceso de transformaciones”. Enfatizó que “tenemos que ser capaces de darle respuesta al pueblo”.

Hugo Guzmán Rambaldi. Santiago. Guillermo Teillier afirmó que los comunistas están de buen ánimo asumiendo la coyuntura política y lo que viene. No tiene duda en plantear que la Nueva Mayoría debe seguir adelante, incluso ampliando su base de sustentación, y asegura que el programa que el conglomerado ofrecerá el país no se hará “en una cocina”, sino con participación política y social. El presidente del Partido Comunista llama también a pensar en proyectos de largo plazo, no circunscritos a cuatro años de gobierno y pone énfasis en temas como una nueva Constitución, defender la soberanía sobre el litio, el cobre y el agua, y cambiar el sistema de pensiones.

El también diputado comunista no elude hablar de la instalación en el escenario de la candidatura de Ricardo Lagos, de dirigentes como Giorgio Jackson y Gabriel Boric y responde a quienes plantean que el PC se aleja de posturas de izquierda.

¿Qué le parecen las irrupciones de candidatos a La Moneda?

Hace rato que hay varios que los postulan o se postulan. Hay otros que siguen diciendo que no saben. Bueno, quizá sea natural. Pero me adelanto, no me pregunte cuál es nuestro candidato, porque eso lo vamos a ver después de las elecciones municipales, lo vamos a discutir en las instancias colectivas del Partido, así que no hay definiciones.

Eugenio Tironi dijo por ahí que la candidatura de Ricardo Lagos hace que la Nueva Mayoría se transforme de facto en la Concertación.

Algunos quizá quieran que, de facto, vuelva la Concertación, pero no creo que sea el deseo mayoritario entre las fuerzas democráticas y de izquierda, ni en la Nueva Mayoría. En la Nueva Mayoría veo que el deseo mayoritario es continuar como tal, hasta incluso ver la posibilidad de ampliar el conglomerado. Que algunos tengan deseo de volver a la Concertación, no me cabe duda. Ahora, le voy a decir algo; las propias declaraciones de Ricardo Lagos no parece que él quisiera volver a la Concertación, me parece que él se da cuenta que ése es un camino que no tiene futuro.

Usted dice que quizá Lagos no quiera que vuelva la Concertación y antes dijo que hay un matiz en Lagos en cuanto a que parece dispuesto a darle continuidad a las reformas. ¿Estas palabras se pueden interpretar como que se está acercando a Ricardo Lagos, que no es tan crítico de una candidatura de él?

No, no; no se debe mirar así. En estos días no estamos optando por acercarnos a ningún candidato. Ciertamente tenemos que estar abiertos a todas las candidaturas que emanen de la Nueva Mayoría, y que se comporten coherentes con los acuerdos tomados por la Nueva Mayoría. Aunque no nos vamos a poner a censurar a nadie. Claro, podemos tener críticas y nuestras opciones y preferencias, que lo vamos a discutir después de las elecciones municipales. En su momento, eso sí,tendremos que saber muy bien quién es quién, no vamos a optar a ciegas en la candidatura presidencial. Lo que usted me pregunta, bueno, nos preguntan mucho sobre Lagos y sabemos que en el Partido Comunista hay sectores, militantes, que no les gusta y no están de acuerdo con Ricardo Lagos. Pero bueno, antes de apoyar a Michelle Bachelet también se dio una discusión bastante profunda en el Partido, y se optó por mayoría y es lo que ocurrirá ahora, definir a quién apoyamos; no digo que será Lagos, por favor, no hemos adelantado absolutamente nada. Incluso ahora aparece como más factible, que es buscar con las primarias, una candidatura propia incluso.

Sacan harto que Camila Vallejo y KarolCariola critican a Ricardo Lagos.

Bueno, son opiniones que se dan, pero nosotros vamos a decir en nuestras instancias después de una discusión.

¿Es parte del debate de los comunistas?

Es parte del debate que dan los comunistas. Yo prefiero la discusión colectiva, ahí veremos.

Oiga, el Partido Comunista es el único que no tiene a una o uno de sus militantes como candidato presidencial, un candidato propio.

No somos los únicos que no tenemos. Los que tienen son el Partido Socialista, el Partido por la Democracia y el Partido Radical. El Partido Comunista no tiene, la Democracia Cristiana todavía no tiene, el Movimiento Amplio Social no tiene, y tampoco tiene la Izquierda Ciudadana. Varios dicen que van a tomar la decisión después de las municipales, igual que nosotros.

Me refería a la posibilidad real de tener un candidato competitivo propio. ¿O quizá eso pueda perfilarse para las elecciones presidenciales del 2020? Claudia Pascual, Marcos Barraza, quizá haya otras u otros.

No, no me pregunte por nombres, eso no. No me pregunte de posibles candidatos a esta distancia de esa elección. Pero sí le puedo decir que vamos a buscar ser más competitivos. Abrir más capacidades de competencia para lograr los objetivos que nos proponemos.

En este marco, y para esta elección, se habla de candidatos “nuevos”, se menciona ahora a Alejandro Guillier, y para el futuro se habla de “emergentes” como Gabriel Boric o Giorgio Jakcson.

Mire, es que siempre han aparecido candidatos emergentes, que suben y luego bajan, eso no es novedad, son personajes que puedan subir o bajar en las encuestas, pero que después en la realidad política, en el aterrizaje, es algo diferente, y cambia el carácter de las encuestas cuando se está en campaña, o en otra situación política. Usted me habla de Guillier, pero recuerdo que él dijo algo, o salió la versión,que si Ricardo Lagos era candidato, él se retiraba, no sé si lo mantiene o no. Ahora, está bien que aparezcan personas nuevas dentro de la Nueva Mayoría, que haya dirigentes nuevos, eso no me preocupa, al contrario, me parece bien. Por lo demás, nosotros tenemos liderazgos emergentes, varios, y en varios ámbitos de la política y el movimiento social, muchas y muchos militantes nuestros están destacando nacionalmente, y son muy valorados. Voy a mencionar solo dos ejemplos, cómo emergieron KarolCariola y Camila Vallejo, dos militantes jóvenes que se podría decir que son emergentes, para usar ese término que usted pone. Tenemos otras y otros militantes que se están destacando en varias áreas y que son nuevos.

En estos momentos, ¿qué le dicen los nombres Giorgio Jackson y Gabriel Boric?

Que son dos liderazgos jóvenes, que en muchas cosas coincidimos, en otras diferimos, a veces en la forma de hacer las cosas. Veo que si bien es cierto ellos han aportado al desarrollo de las reformas actuales, los mueve más una política alternativa al Gobierno y a la Nueva Mayoría.

¿No preferiría que estuvieran dentro de la Nueva Mayoría?

No sé si sea que estén dentro de la Nueva Mayoría. Pero me gustaría ver políticas más conducentes a tener éxito con reformas, con cambios que se concreten, con transformaciones, y no solo a ser críticos de las reformas o los cambios que se vayan realizando. Eso no quiere decir que Jackson o Boric tengan que aceptar todo lo que nosotros podamos plantear, o que haya acuerdo absolutamente en todo, pero considero que este es un momento político del país para hacer esfuerzos y unir esfuerzos por sacar reformas que son necesarias y para avanzar en otras, dando cuenta de la realidad política que vivimos y de los empeños que estamos haciendo.

Desde esos grupos políticos y otros, se ve como contrapuesto a la Nueva Mayoría y a su ampliación, la creación de un Frente Amplio con sectores de izquierda.

Esa es una apuesta que ya se hizo en este país. Nosotros hemos sido parte de ello. Tuvo ya su camino, no es que hubiera fracasado, pero hubo que buscar una construcción de reales mayorías. Ahora, eso contribuyó a abrirle paso a las reformas que se llevan adelante, contribuyó a terminar con el sistema binominal. Cuando nosotros apoyamos a Michelle Bachelet en segunda vuelta -la primera vez que ella se presentó de candidata a la presidencia- pidiendo un compromiso claro de que se hiciera un proyecto de reforma al sistema electoral binominal, nos dijeron que era oportunismo nuestro, que era para tener un par de diputados, que eso no tenía ninguna factibilidad. Sin embargo, gracias a esa supuesta traición que algunos nos achacaron por dar el paso de respaldar a Bachelet, terminó en que todos o muchos de los que nos criticaron, tienen o están formando partidos políticos, están participando en elecciones con probabilidades de elegir a su gente, y eso es por una reforma en la que nosotros fuimos altamente incidentes. Me parece que dirigentes como Giorgio Jackson y Gabriel Boric, y otros, debieran meditar sobre estos aspectos de las luchas que estamos dando.

¿Qué pasa con los diálogos, las conversaciones, que deberían darse en la izquierda? Boric habló de poder conversar con el Partido Comunista, más temprano que tarde.

Nosotros no tenemos ningún problema en conversar con ellos y con otros sectores de izquierda, en buscar y tener cercanía. Lo que sí digo, es que tenemos que hablar en torno de contenidos, respecto de programas, en torno de cómo ponernos de acuerdo. También con la idea y que hay necesidad de construir las mayorías necesarias para un proceso de transformaciones, porque necesitamos tener mayorías, si ya estuvimos mucho tiempo intentando cosas siendo minorías. Nosotros hemos pasado ya por ese camino, el andar o quedarnos solos, caminos testimoniales en algún momento, y algo importante de eso es que redunda en que no le damos respuesta, no creamos las condiciones para darle respuesta al pueblo y a lo que la sociedad está planteando. Y nosotros tenemos que ser capaces de darle respuesta al pueblo, tenemos que ser capaces de responder a lo que la gente exige. Si no, nos quedamos a medio camino, nos quedamos en el testimonio, nos quedamos en decir algo pero sin capacidad de encontrar y dar respuestas concretas.

¿Usted acepta la tesis de que esos grupos que están fuera de la Nueva Mayoría representan realmente a la izquierda y que el Partido Comunista se alejó del ideario de izquierda?

De ninguna manera. Mire, esa es una discusión muy, muy antigua. La de sectores que se pusieron o se han puesto más a la izquierda del Partido Comunista, que nos acusaron o nos acusan de no ser suficientemente izquierdistas, de que nos alejamos de las posturas de izquierda, eso es bien antiguo. Lo hemos sufrido a lo largo de más de cien años como partido, y fíjese, cien años siendo un partido de los trabajadores, que hemos luchado contra dictaduras, que fuimos parte del proceso que encabezó el Presidente Salvador Allende (que lo acusaron igual que a nosotros de no ser tan izquierdista y ahora lo reivindican), que hemos dado tantas luchas por los derechos del pueblo. Hemos sufrido esas críticas incluso de aliados cercanos que tuvimos en el pasado, que se ponían más a la izquierda, o más revolucionarios. Le voy a decir algo: no es la chapa que uno se pone lo que vale, sino los hechos. Y nosotros siempre hemos sido consecuentes con las ideas de la izquierda y con procesos de transformaciones.

El Partido Comunista plantea que hay que darle continuidad a la Nueva Mayoría. Pero ¿hay que hacerle ajustes, reingeniería?

Hemos vivido una experiencia inédita de Gobierno, ingresamos a un Gobierno después de estar más de 30 años excluidos, incluso del Parlamento. La experiencia nos dice que sí, hay que aprender de las falencias, de los errores, por ejemplo, en la construcción de un programa y cómo determinar su factibilidad, asegurar su factibilidad. En eso, pensando incluso en el futuro, hay que esmerarse mucho más en relación, por ejemplo, a un nuevo periodo de Gobierno, y un nuevo programa. Hay que ver lo de mejorar cosas de gestión, de apuntar bien a lo que debemos hacer.

¿Y la integración y alianzas entre partidos de centro y de izquierda?

Yo creo que esa discusión ya empezó, vamos a ver cómo sigue. Hay varios partidos que ya manifestaron la misma voluntad nuestra, de seguir adelante con la Nueva Mayoría, tener otro periodo presidencial, consolidar lo que se ha hecho y proyectarnos en un nuevo programa de realizaciones que contribuya al desarrollo del país con justicia social y con mayor equidad. Si para ese empeño se necesita ampliar la base de sustentación de un programa, nosotros no tenemos impedimento en hacerlo, en abrirnos a eso. Lo que prima son los acuerdos que se tomen.

Hay mucho de candidaturas presidenciales dando vuelta pero ¿cuándo empieza la discusión del programa de la Nueva Mayoría?

Eso creo que también ya empezó. Se están dando ideas y haciendo propuestas en varios temas, por ejemplo, que hay que cambiar el sistema de pensiones, por mencionar algo que es programático. Todos los partidos estamos avanzando respecto de ideas programáticas, en nuestro partido lo estamos haciendo, he escuchado que lo están haciendo en el Partido Socialista, que lo determinaron en la Democracia Cristiana, creo que el Partido Radical también, y todos están diciendo que, aparte de candidaturas, es esencial un programa. Creo que los propios candidatos, o los que dicen que están disponibles para ser candidatos, también tienen su propio trabajo programático. Lo que sé, es que esta discusión de programa se va a acelerar muchísimo después de las elecciones municipales, eso estoy seguro.

¿Ya hay un mecanismo establecido?

Están empezando a trabajar de conjunto algunos institutos de estudios de los partidos, que fue el método que usamos en la elección anterior, que fue bastante eficaz y ya hay algunos contactos entre los partidos.

La elaboración del programa, ¿será en una cocina, o en un gran espacio abierto?

El programa no se hará en una cocina. Hay un intercambio entre todos los partidos porque es evidente que queremos determinar en qué queremos avanzar, para qué queremos un programa en conjunto. Creo que todos estamos convencidos que la elaboración del programa hay que hacerla con participación, y no solo de los partidos, sino con voces de la sociedad. Cuando hicimos el programa de Michelle Bachelet hubo participación de profesionales, dirigentes sociales, representantes sindicales, de profesores, eso podría incrementarse, ampliarse mucho más. A nosotros nos interesa que el futuro programa tenga mucha sustentación social, también política. Hay que trabajar para eso, eso es innegable.

¿Qué no es negociable en un próximo programa de la Nueva Mayoría?

Yo creo que el programa no se negocia, sino que se llegan a acuerdos. Se determina que podemos sacar delante de conjunto, eso se conversa, se analiza y se acuerda. Hay temas que en nuestra opinión tienen que estar, como cambiar la Constitución y darle continuidad al proceso constituyente. Hay otros temas como la soberanía respecto a nuestros recursos naturales, que no se tomó en este Gobierno, y veo un peligro muy grande que podamos perder fuentes de riqueza para el pueblo de Chile. Está en peligro perderse el litio, está en peligro Codelco, está pendiente el tema del agua, su uso, que no puede seguir siendo un recurso en manos de privados. En general un programa debe abordar los temas de logro de justicia social, el asunto de la igualdad es insoslayable, de alcanzar mayores grados de igualdad. Algo que falta en Chile, es que nos pongamos de acuerdo, y no me asusto al decir que con un máximo de amplitud, respecto de encarar un proyecto de desarrollo estratégico como país. Eso es esencial, porque las cosas las miramos a corto o mediano plazo, y hay asuntos que hay que mirar a más largo plazo, con plazos más largos que cuatro años. En eso es importante darle continuidad a lo que hemos comenzado; por ejemplo, la reforma en educación es un avance sustancial en el proceso de desarrollo para terminar con la desigualdad y dar garantías a los derechos de las personas.

Se han expresado diferencias en la Nueva Mayoría, sobre todo por posturas más conservadoras frente a las progresistas y de izquierda, se ven discrepancias sobre si darle o no continuidad a lo realizado. ¿Existe el riesgo que no se llegue a consensuar un programa?

Lo primero es que este programa debe ser continuidad de lo que hemos hecho, eso es esencial. No creo que nadie, dentro de la Nueva Mayoría, vaya a estar por paralizar el proceso constituyente, nadie va a querer detener el proceso de gratuidad, o de reforma de la educación superior o pública. No creo que nadie dentro de la Nueva Mayoría vaya a querer revertir la reforma tributaria. Y ya aparecen temas que van haciendo parte del acuerdo de los partidos, y que estamos interesados en llevarlos adelante, como el tema de las pensiones, creo que todos queremos transformar el sistema de pensiones en Chile; pueden haber diferentes miradas, pero todos sabemos que tenemos que cambiarlo. El tema de la descentralización, de refuerzo de las regiones; se está discutiendo sobre la Ley Reservada del Cobre y no he escuchado a nadie que esté a favor de no derogar esa ley, donde no hay acuerdo es cómo financiar a las Fuerzas Armadas; y tenemos el tema de cómo preservar a Codelco como una empresa pública, del Estado, y que debe capitalizarse, renovarse, avanzar en tecnología, para entregar al país la mayor cantidad de recursos que salgan de la producción del cobre.

¿Habrá más cuidado en la letra chica del programa?

Es que no he visto que existe letra chica en el programa de la Nueva Mayoría. Lo que pasa es que hay matices, y quizá ahora debamos hacer un análisis de cuáles fueron esos matices, las diferencias, para evitar caer en lo mismo, para evitar dificultades. Bueno, pero todos somos seres humanos y no puedo decir que todo llegue a la perfección. Algo quedará para la discusión de las leyes en el Parlamento y la discusión que se dará con la ciudadanía, lo que digan sectores del pueblo.

“¿De dónde sacan que es antinatura que comunistas y democratacristianos no podamos trabajar juntos?”

¿Cuál es el problema central con la Democracia Cristiana?

Yo no lo analizaría desde ese punto de partida, de los problemas con la Democracia Cristiana. Yo partiría al revés: cuáles son los temas que unen a comunistas y democratacristianos en torno a un programa y resolver problemas de la sociedad, y que los hace trabajar de manera conjunta en torno de ese programa. ¿Qué problemas hemos tenido? Bueno, en cómo vamos solucionando esos problemas, y surgen matices, algunas diferencias, hay discusiones respecto a algunas leyes, en los ritmos para implementar el programa que tenemos ahora, pero en lo sustancial nos hemos puesto de acuerdo. Ahora, hay una discusión pendiente sobre derechos humanos, de lado y lado. Espero que alguna vez, estableciendo las verdades históricas,  con calma, podamos abordarlo, porque es algo que va más allá de lo coyuntural.

¿Hoy es imprescindible tener un acuerdo con la Democracia Cristiana, es imprescindible un acuerdo de la izquierda con el centro político? ¿Es omitible ese acuerdo político?

En las actuales circunstancias es difícil que sea omitible un acuerdo entre la izquierda y el centro político. Si nos separamos, podría terminar hasta aquí el proceso iniciado por la Nueva Mayoría. Y eso, lo primero que traería, es que le abriríamos la puerta a la derecha.

VolkerBouffier, de la Unión Demócrata Cristiana alemana alemana, dijo que es antinatural que estén en un mismo conglomerado el Partido Comunista y la Democracia Cristiana.

No sé dónde se habrá escrito esa ley, si estará en la Biblia, en alguna Constitución, será una ley universal, si lo determinó las Naciones Unidas. ¿De dónde sacan eso que es antinatura que los comunistas y los democratacristianos no podamos trabajar juntos? Son declaraciones que no me dicen nada.

¿En Chile se estaría demostrando que es natural?

Es natural en torno de un programa, de acuerdos en beneficio del país. Se puede hacer eso. Algunos hablan de la experiencia europea, que es harto fea en estas materias, pero igual hubo acercamientos, en plena Guerra Fría hubo algunos acercamientos en algunos países entre comunistas y democratacristianos.

“Los comunistas estamos de buen ánimo asumiendo lo que nos corresponde”

En estos meses se habla mucho de desafección con el Gobierno, de “fuego amigo”, de dificultades en la Nueva Mayoría, problemas con las reformas, ¿frente a eso, cuál es el estado de ánimos de los comunistas?

Los comunistas sabíamos que iban a haber dificultades, lo dijimos clarito desde un comienzo, que no entrábamos a un proceso que no iba a contemplar resistencias, porque se tocaban intereses poderosos, eso ha sido evidente. Nosotros sabemos lo que son capaces de hacer esos intereses por defenderse. Pero mire, yo creo que el Partido se encuentra entusiasmado, dinamizado, trabajando mucho. Las encuestas pueden decir muchas cosas, que la desafección al Gobierno, bajas en la política, pero no pienso igual que aquellos que quieren culpar a las reformas el descontento o los males que sufre Chile. Si uno mira varias encuestas, unas muy profesionales aunque no son tan famosas, se da cuenta que las reformas siguen teniendo por sobre el 40% de aprobación, y eso es apoyo ciudadano. Las reformas han generado una situación distinta en el país y eso ha abierto perspectivas de cambiar Chile, y algunos lo quieren con más rapidez, eso se está viendo y se está pidiendo en las movilizaciones sociales, en las calles, ahí está el ejemplo de exigencia de pensiones dignas. Los comunistas estamos de buen ánimo asumiendo todo lo que nos corresponde y creemos que vamos avanzando.

¿Pero qué pasa cuando usted ve medios que dicen que a los comunistas los echan de marchas como las de no más AFP, cuando hay gente que los quieren echar de las marchas?

Esas son cosas muy pequeñas y muy puntuales, y algunos las tratan de magnificar. Sé de un caso en Iquique, que fueron a decirles que no entraran con banderas, y los compañeros entraron y la gente los recibió. En las últimas marchas aquí en Santiago había muchas banderas comunistas, y la gente los recibió, se compartió, nadie los echó. Yo estuve en la marcha y nadie me echó, la gente me saludaba. Claro, no me metí delante de la marcha, pero fui, conversé con mucha gente, mucha gente me saludaba y nadie me dijo ¿qué está haciendo aquí? Los que tratan de demonizar a los comunistas son poquitos, y ahí se unen los extremos, la ultraizquierda y la ultraderecha con un anticomunismo casi enfermizo.

“Las municipales dejan bastante despejado el camino para las parlamentarias”

Hay analistas que están relativizando el resultado de las elecciones municipales. Incluso afirman que no influirán en las elecciones parlamentaria y presidencial.

Las municipales van a tener mucha importancia y mucho simbolismo. De partida, la cantidad de alcaldes que saquen los partidos y los conglomerados. Pero algunos ya están centrándose no en la cantidad, sino en ganar alcaldías representativas, no sé, Santiago, Providencia, Valparaíso, Concepción, Ñuñoa, y a partir de eso decir “nosotros ganamos”, creo que la derecha está en esa. Eso es algo que tiene que ver con los simbolismos.

Triunfos mediáticos.


Triunfos mediáticos pero no electorales. Aunque serán importantes. Lo otro es que cada partido va a sacar sus cuentas de acuerdo a la elección de concejales, eso va a marcar las proyecciones de los resultados en las parlamentarias, porque los nichos no se mueven tan fácilmente en Chile. También influirá en la presidencial, aunque es más complicado, porque es una campaña que fragmenta mucho, hay un par de opciones solamente. Pero las municipales dejan bastante despejado el camino para las parlamentarias.



La Verdadera Crisis Es La Del Modelo






Fuente: El Siglo - 07/09/2016

La contradicción del neoliberalismo y la democracia social puede advertirse cotidianamente.

Camila Vallejo Dowling

Diputada por La Florida. Integrante del Comité Central del Partido Comunista.

La contradicción del neoliberalismo y la democracia social puede advertirse cotidianamente. Y, durante el último mes, donde más nítidamente se ha manifestado esta contradicción es en la consigna “NO+AFP”, que congregó multitudinarias manifestaciones en todo el país, originando el despliegue comunicacional de los defensores del actual sistema de pensiones a modo de respuesta.

Esta resistencia neoliberal no debe extrañarnos, porque el diseño institucional de la seguridad social en Chile es parte fundamental del proyecto de los Chicago Boys impuesto en la dictadura cívico-militar.

En efecto, son más de 170 mil millones de dólares provenientes de las cotizaciones de trabajadoras y trabajadores chilenos que se invierten en grandes grupos económicos.

Esta importancia estratégica para el sistema neoliberal chileno explica por sí sola el listado de dirigentes de la transición que fueron o son parte de directorios de AFP’s, con una evidente intención de cooptación del poder político.

Asimismo, hemos podido evidenciar la resistencia neoliberal en la tramitación de las principales reformas comprometidas en el Programa de Gobierno de la Nueva Mayoría y, no pocas veces, hemos advertido la sobrerreacción de estos sectores que caen fácilmente en la descalificación discursiva y en la caricatura de las demandas sociales, mostrando claros signos de descomposición política.

Es más, las voces más respetadas de los sectores neoliberales en Chile abusan de argumentos tecnificados, llenos de cifras abstractas y son incapaces de hacerse cargo de la realidad concreta en que vive la mayoría de las chilenas y chilenos, profundizando la desafección ciudadana al ejercicio político. En este escenario, los esfuerzos de los sectores que defienden la conservación del modelo económico se alinean en un discurso hegemónico del terror (artificial, por cierto), que es replicado por los medios de comunicación masivos, donde se instala el conflicto acerca del “rumbo del país”. Mientras, a propósito de la crisis política que ellos mismos producen, impulsan una agenda de políticas públicas afines a sus posiciones, perjudicando a las mayorías y favoreciendo a las minorías que disfrutan la acumulación de la riqueza y el incremento de las desigualdades.

Los hechos son implacables y muestran que la crisis en Chile emana de la injusticia del sistema neoliberal.

Con esa certeza, los comunistas nos hemos planteado la necesidad de construir un nuevo modelo de desarrollo y, para eso, es un imperativo reformular el tipo de Estado que tenemos, modificando instituciones que obstaculizan la realización de un Estado social de derechos.

Tal como lo señaló Gladys Marín en 2002, “los comunistas asumimos nuestra responsabilidad histórica contra la globalización capitalista y el neoliberalismo”. Y, para responder adecuadamente a nuestro compromiso, el trabajo en la base social es indispensable para fortalecer la mancomunión con el pueblo e intensificar nuestro vínculo político con las masas.


El neoliberalismo no se superará espontáneamente, sino con la voluntad y la acción organizada del pueblo, dispuesta únicamente en principios de justicia social. La crisis neoliberal es la oportunidad para “el nuevo sujeto político y social de masas que se confronta con el sistema”.



domingo, 11 de septiembre de 2016

VOCES POR LA MEMORIA









El Planeta Allende






FRANCISCO HERREROS (*)        08 SEPTIEMBRE 2016

Fuente: www.reddigital.cl


No recuerdo si fue Sánchez Vásquez o Martínez Heredia el que le atribuyó a Marx el descubrimiento del planeta historia. Como fuere, el caso es que Marx y Allende comparten la condición no sólo de ser formidables personajes de la historia, sino de haber estado plenamente conscientes de ello. 

Dos episodios, anecdótico uno, dramático el otro, lo prueban en el caso de Allende.

Cuando estaba de buen humor, le mostraba el brazo a algún amigo o conocido, y le decía “toca, esta es carne de estatua”.

Minutos antes de las 9:00 hrs. de aquel fatídico 11 de septiembre, Allende recibió a Hernán del Canto, entonces Subsecretario General del Partido Socialista.

“Presidente -le dijo éste-  vengo de parte de la dirección del partido a preguntarle qué hacemos, dónde quiere que estemos”.

Allende contestó con frialdad:

“Ustedes, que tanto han alardeado, deben saber lo que tienen que hacer. Yo sé cuál es mi lugar y lo que tengo que hacer. Yo he sabido desde el comienzo cuál es mi deber”.

Minutos después, lo reafirmó en su épico y lúcido testamento:

“Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos no podrá ser segada definitivamente. La historia no se detiene ni con la represión ni con la fuerza. Esta es una etapa que será superada. Este es un momento duro y difícil; es posible que nos aplasten. Pero el mañana será del pueblo, será de los trabajadores”.

El sólo hecho de que hoy en todo el mundo se conmemore el centenario de su nacimiento, mientras que conspiradores y victimarios permanecen donde nunca debieron haber salido, o sea, el basurero de la historia, demuestra la sabiduría y la validez de la mirada larga de Allende.

La historia es la resultante de la interacción entre los hombres y sus circunstancias concretas. Allende es un habitante del planeta historia porque comprendió a cabalidad los problemas del país y tomó partido irrevocable por los trabajadores, los humildes, los humillados y ofendidos; porque esa toma de posición se transformó en propuesta, y esa propuesta en insobornable trayectoria política; porque su inobjetable y lúcido liderazgo hizo avanzar las conquistas y derechos sociales de las masas trabajadoras, así como la democratización de nuestro sistema política, hasta aquellas cotas que desencadenaron la furia homicida del yanaconaje criollo y el imperialismo.

El hecho de que haya sido preciso pedir permiso para celebrar su natalicio al lado de La Moneda, y la inexplicable conducta de la Presidenta -del mismo partido de Allende- que pacta con la derecha una ley que consagra el modelo de educación de la dictadura, muestran la magnitud del retroceso.

Hoy, al igual que en los tiempos en que Salvador Allende inició su tarea política, la renta nacional es insuflada hacia las faltriqueras del capital extranjero, mientras las mayorías nacionales se debaten en la pobreza.

Y la sociedad chilena se ha tornado tan desigual como lo era en el año de su nacimiento. El retroceso de las conquistas laborales y la avanzada legislación social impulsadas por un movimiento popular en el que Allende jugó un papel prominente, continúa en el mismo lugar en que lo dejó la dictadura, a pesar de la participación de su partido en los cuatro últimos gobiernos consecutivos.

El poder adquisitivo del sueldo de los trabajadores todavía no alcanza el nivel que tuvo en 1971.

Hoy los chilenos tienen peor salud, educación y seguridad social que en los tiempos del gobierno del Compañero Presidente Salvador Allende. El potente movimiento cultural que era vanguardia y orgullo en todo el mundo, ha devenido en una alucinante, patética e interminable farándula.

Cuando Allende nos dice “superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse; sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor”, lo que hace es invitarnos a continuar la lucha en el punto en que él la dejó para graduarse con máximos honores en el planeta historia.

Sabemos que hoy es más difícil.

Desde luego, nos falta su entrañable presencia. Una parte del movimiento popular está cooptada por una coalición que en los hechos ha traicionado el legado de Allende.

El dominio de los dueños del capital en la subjetividad nacional, a través de los medios de comunicación, es más sutil pero a la vez más eficaz que en los tiempos del FRAP y la Unidad Popular.

Nuestro sistema político es un remedo de democracia diseñado específicamente para excluir a las fuerzas que labraron con Allende los avances del movimiento popular.



Pero disponemos de una ventaja que Allende no tuvo: conocemos los extremos de salvajismo, brutalidad y barbarie que puede alcanzar la venganza de los poderosos.

Además, su legado político se disemina y avanza, como la espada de Bolívar, por toda América Latina, y Chile, más temprano que tarde, no será la excepción. Pero, en lo fundamental, nos ilumina su ejemplo de tenacidad, coraje, lealtad y consecuencia.

Por todas esas razones, la conmemoración del centenario de su natalicio no puede ser un repliegue hacia la nostalgia, sino una redoblada in(v)(c)itación a continuar la lucha.

A todos los que están dispuestos a sumarse, ¡Bienvenidos al planeta Allende!


(*) Editorial del autor escrito para El Siglo, número especial para la conmemoración del centenario del nacimiento de Salvador Allende. 25 de junio de 2008.



sábado, 10 de septiembre de 2016

Salvador Allende y sus lazos con Cuba









Este domingo, todos los revolucionarios del mundo recordarán uno de los días más tristes de la historia, al conmemorarse 43 años de la muerte de Allende

Autor: Gabriela Ávila Gómez | internet@granma.cu
9 de septiembre de 2016 22:09:32

Llegada del presidente Salvador Allende a La Habana. Lo recibe el Comandante en Jefe Fidel Castro. Foto:Jorge Oller

“Cubanos y chilenos no luchamos solo por Cuba y por Chile… Luchamos por lo que Martí llamaba nuestra América”, expresaba Fidel poco después de la muerte de Salvador Allende, presidente de esa nación sudamericana entre 1970 y 1973.

Este domingo, la América del Apóstol y todos los revolucionarios del mundo recordarán uno de los días más tristes de la historia, al conmemorarse 43 años de la muerte de Allende, ocurrida en el contexto del golpe de Estado en Chile liderado por el general Augusto Pinochet.

Hasta el momento de su muerte, Salvador Allen­de fue un gran amigo de Cuba y compartía los ideales de apoyar a los pueblos que buscaban su liberación para terminar con el colonialismo y el neocolonialismo.

Años antes de ocupar la presidencia, Allende ya era reconocido internacionalmente, y la Isla tuvo la dicha de recibirlo en 1959, año en que se entrevistó con Fidel y con el Che.

Más tarde regresó a la Mayor de las Antillas  para participar en la Primera Conferencia Tricon­tinental (1966).

Durante su intervención, expresó: “será el propio pueblo de Chile y las condiciones de nuestro país, los que determinen que hagamos uso de tal o cual métodos, para derrotar al enemigo imperialista y sus aliados”, aunque él personalmente creía en un proceso libertario a través de la vía pacífica.

Para 1971, era Fidel quien recorría el Chile de Allende, convirtiéndose esa en la primera visita oficial de un mandatario cubano a la nación andina.

En el contexto de la invitación, el presidente chileno expresó que“Cuba es una nación vinculada a la historia de América Latina, Fidel Castro representa a una auténtica revolución y queremos intensificar los tradicionales lazos amistosos que siempre han existido entre nuestros países”.

Durante casi un mes, el Comandante en Jefe pudo conocer el proceso chileno y reunirse con representantes del movimiento estudiantil, y otros sectores sociales.

De su estancia también trascendió que en Chile se tramaba un plan para asesinar a Fidel, colocando —de manera oculta— pistolas tras cámaras de televisión.

Sin embargo, los encargados de llevar a cabo el golpe, dos agentes de la CIA, se acobardaron.

Un año después, Allende pisó suelo cubano nuevamente, esta vez como presidente, y en La Habana, frente a una multitud reunida en la Plaza de la Revolución se le otorgó la Orden José Martí.

El 11 de septiembre de 1973 marcó para Chile el inicio de una dictadura impulsada por Augusto Pi­nochet y los demás protagonistas del golpe de Es­tado: Fuerzas Armadas chilenas en conjunto con la policía y con el apoyo de Washington. El objetivo que perseguían era derrocar el go­bierno iz­quierdista de la nación, presidido por Allende.

Sus últimas palabras al pueblo, en esa misma jornada, no fueron de cobardía, sino de esperanza y de agradecimiento.


“El proceso social no va a desaparecer porque desaparece un dirigente (…) Superarán otros hombres este momento gris y amargo donde la trai­ción pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo, que mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor”, expresó el mandatario.